Menudo bajozano en Mestalla. El estadio silbó a Gil Manzano, pero todavía más a su equipo al final del partido. Era una final, el partido más importante de la temporada, y se perdió. El punto no es consuelo. Había que ganar como fuera al Almería en casa y el Valencia CF no lo hizo. El Valencia tenía todo a favor. El apoyo de la grada y la inercia de las buenas sensaciones de los partidos contra el Real Madrid y el Sporting. De nada valió.

El Valencia no fue capaz de ganar a un equipo de la parte baja de la clasificación que todavía no sabe lo que es ganar en LaLiga. Y eso es muy peligroso. No hay resultados. No hay punto de inflexión. No hay fichajes. La temporada empieza a dar miedo

El Valencia no confirmó la reacción de los últimos dos partidos en la Copa y en la Supercopa. El equipo tiró a la basura esa inyección de confianza de Gijón y Riad. Era el día y la semana perfecta para engancharse a LaLiga y los de Gennaro Gattuso lo desaprovecharon peligrosamente. El equipo no es capaz de salir de los puestos de abajo. Pasan las jornadas y sigue estancado en Liga y condenado a mirar abajo.

El Valencia no confirmó la reacción y no cambió la dinámica liguera. Al revés, siembra más dudas y enciende las alarmas con una preocupante racha de solo un punto sobre los últimos nueve posibles. El equipo no levanta cabeza desde el parón mundialista. Dos derrotas contra el Cádiz y el Villarreal y un empate que sabe también a fracaso contra el Almería.

«Mejor que no miremos la clasificación», decía Gattuso en sala de prensa. Habrá que hacerlo y afrontar la realidad. El Valencia, ya solo con un partido menos, acaba la jornada a tres puntos del descenso a Segunda. A tres del Getafe, del Celta y del Valladolid que es el próximo rival liguero.

"Mejor que no miremos la clasificación"

Lo del domingo en Pucela ha pasado de final a duelo contra un rival directo. Así de triste y de duro. Y después de allí al Santiago Bernábeu. Es como para preocuparse. Y para reflexionar. Gattuso no consigue dar con la tecla y el club continúa sin hacer los deberes en el mercado de invierno. El resultado es un equipo ansioso, intranquilo, muy frágil de cabeza y demasiado fallón que deambula en LaLiga sin ayudas de nadie.  

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El árbitro no es excusa

La mala actuación de Gil Manzano no es excusa. Tampoco la falta de recursos de la plantilla (hizo los primeros cambios en el 76’). Al equipo se le hace mucho daño con muy poco. Falló a balón parado y en la salida de balón. No es contundente y así es imposible ganar partidos. Elche, Mallorca, Cádiz y ahora Almería. Los equipos de abajo se han acostumbrado a sumar en Mestalla y eso es un problema. Tiempo habrá para ilusionarse en los cuartos de final de la Copa contra el Athletic. Eso será el jueves. Ahora hay que pensar en los 40 puntos de los que habló Gattuso.