El Valencia CF firmó su enésimo descalabro. A pesar de su buena primera parte, el equipo sacó a relucir todas sus carencias en la segunda mitad y solo Giorgi Mamardashvili pudo mantener a los blanquinegros en el partido con varias paradas de mucho mérito, pero tanto fue el cántaro a la fuente, que se rompió. El reciente fichaje del Real Valladolid, Larin, marcó sobre la bocina a centro de Machis, la otra incorporación, el gol de la victoria local y dejó noqueados a los valencianistas. Ni contra un rival que llegaba con cinco derrotas consecutivas en las que no había marcado un solo gol pudo hacer un partido completo y sumar una victoria el equipo de Gennaro Gattuso. El fantasma del descenso está más cerca que nunca del conjunto de Mestalla.

Los primeros veinte minutos fueron un monólogo sin premio del Valencia CF, que saltó al campo con la intención de revertir su situación. Cavani avisó primero con un remate de cabeza desde el primer palo y unos minutos más tarde también logró conectar Mosquera con un envío desde el córner, pero su cabeceó se marchó fuera. Los valencianistas también pidieron penalti sobre Toni Lato en una acción muy clara en la que Joaquín le pisó y le dio con el brazo en la cara, pero el colegiado no acudió al VAR.

El equipo crecía con una versión muy creativa de Castillejo y un Yunus Musah que estaba siendo un puñal por la banda derecha, pero se topó con Masip en el mano a mano. También rozó el tanto Cenk Özkacar en un remate que se marchó por muy poco.

El Valladolid le vio las orejas al lobo y subió la intensidad y también las faltas para tratar de frenar el arranque blanquinegro. Lo lograron, el juego se tornó muy espeso y se redujo el flujo de ocasiones. En defensa, eso sí, no sufrieron en absoluto los hombres de Gennaro Gattuso, que enfilaron el túnel de vestuarios con la sensación de haberse podido adelantar.

Segunda parte para olvidar

Con la reanudación llegó el fantasma de las segundas partes. 19 segundos después del pitido del árbitro Plano obligó a Mamardashvili a hacer su primera parada con una buena mano a media altura. Reaccionó el Valencia con dos acercamientos, pero era el Pucela el que mejor estaba en el campo. El georgiano sacó una mano providencial para evitar el primero y negó también el gol a Gonzalo Plata en un mano a mano. Sufría el equipo blanquinegro con envíos a la espalda y empezaba a dar muy malos síntomas, incapaz de para gobernar el partido y de hacerse fuerte en el centro del campo, permitiendo a los vallisoletanos jugar cómodos y crecer.

Los locales estuvieron cerca de llevárselo con un disparo desde el área pequeña de Óscar Plano y acabaron por encontrar el premio en un centro lateral de Machis que Larin remató en el segundo palo libre de marca para darle el triunfo a su equipo.