Punto y final a la temporada (0-0)

El Valencia no pasó del empate ante el Rayo Vallecano y suma el tercer tropiezo consecutivo en Mestalla que entierra virtualmente las opciones del equipo de llegar a Europa

Roman Yaremchuk, tras fallar una clara ocasión

Roman Yaremchuk, tras fallar una clara ocasión / LaLiga

Rafa Jarque

Rafa Jarque

Adiós al sueño europeo. El Valencia se queda definitivamente sin fuelle en el tramo decisivo de la temporada y acumula otro tropiezo en casa que lo elimina definitivamente de la carrera por el 'top 7'. Al equipo le volvió a faltar continuidad en ataque y solo creó peligro a cuentagotas gracias a un valiente Peter Federico. Yaremchuk pudo enfundarse el traje de héroe pero falló lo infallable. En área propia, Mamardashvili volvió al once como se fue: salvando a su equipo en ocasiones puntuales.

A Mestalla le gustan los partidos vibrantes, con ritmo y, sobre todo, con un Valencia descarado y valiente en campo contrario, pero no es precisamente esa la imagen de su equipo que se está encontrando en los últimos partidos. Ante el Rayo Vallecano al Valencia le volvió a costar encontrar el ritmo adecuado y ser punzante en ataque. Los primeros minutos de ambos equipos, de hecho, coquetearon con los límites aceptados de la precaución y los acercamientos al área brillaron por su ausencia. Un disparo desviado de Peter Federico desde la frontal fue el único conato de ocasión. Cerca del ecuador del primer acto comenzó a animarse la contienda, aunque quien primero llevó la voz cantante fue el Rayo Vallecano, que a punto estuvo de celebrar el gol de Álvaro García, pero su disparo tras una gran jugada con Óscar Trejo se marchó ligeramente cruzado. La ocasión desató ciertos pitos entre la afición de Mestalla, descontenta con el juego y la actitud del equipo, que ni siquiera inquietaba a Dimitrievski. No sirvió para despertar al Valencia y de hecho fue el Rayo quien volvió a avisar, y esta vez con una acción incluso más peligrosa, pero Mamardashvili se llevó el primer 'gracias' de sus compañeros tras una de las paradas de LaLiga a remate dentro del área de Camello. El georgiano volvió al once a lo grande, salvando a su equipo como tantes veces ha hecho esta temporada.

Esa gran acción de Giorgi sí sirvió para que el equipo retomara ligeramente el pulso. No en forma de asedio, ni muchísimo menos, pero al menos se sacudió el temporal dominio rayista y protagonizó un par de llegadas. Y todas ellas tenían el mismo protagonista: Peter Federico. El joven extremo asumió galones en ataque y tuvo dos buenas acciones de anotar. La primera se la fabricó él con una buena acción individual en la que dejó sentado a un defensa visitante dentro del área pero su disparo due manso directo a las manos del guardameta rival. Cuatro minutos después, a pase de Canós, probó fortuna desde la frontal pero el desenlace fue el mismo. Con la pequeña mejoría de sensaciones, jugadores a vestuarios con el 0-0 en el marcador.

Fallo imperdonable

Comenzó el segundo tiempo con un guion parecido, con el Valencia siendo incapaz de dominar el choque con continuidad. Consciente de los problemas del equipo para generar ocasiones, el Pipo movió el banuquillo y dio entrada a Yaremchuk para ganar centímetros en área rival. Y el ucraniano no tardó ni un minuto en ser protagonista con una acción de esas que el Valencia generó a cuentagotas y de las que no se pueden fallar. Thierry ganó línea de fondo tras una gran carrera y sirvió un balón medido a la frontar del área pequeña a un Roman Yaremchuk que recibió sin marca y delante de Dimitrievski, pero su disparo se marchó desviado. Imperdonable si el objetivo es Europa. Parecía que el Valencia se animaba y dos minutos después lo intentó Hugo Duro, pero su cabezazo salió centrado. Por segunda vez en el partido, el buen tramo del equipo no tuvo continuidad y Rayo dejó de sufrir.

Camino del tramo final, el Valencia volvió a darle las gracias a Mamardashvili, que se hizo de nuevo inmenso para primero salvar un mano a mano con Álvaro García y, después, levantarse a tiempo para palmear y evitar el gol franjirrojo, en esta ocasión franjinegro. Moría el partido y el juego transcurría como si a ambos equipos les sirviera el empate, a pesar de que a los de Baraja no les servía ni mucho menos. Sin ocasiones claras, salvo un remate de cabeza de Yaremchuk, y sin pasos al frente buscando un gol milagroso que permitiera aferrarse al sueño. Los cambios no dieron alas al equipo y todos los acercamientos morían en las manos de Dimitrievski o en línea de fondo. Empate, cuarto partido seguido sin ganar y tercer tropiezo seguido en Mestalla. Así se 'acaba' una temporada fantástica de Baraja y sus chicos, que a pesar de su gran rendimiento pagan caro la deficiente gestión de plantilla de Meriton