Sergi Canós necesita una pretemporada ‘normal’

El retraso de Lim a la hora de cerrar la operación le obligó a trabajar en casa apartado de la dinámica del equipo. Su déficit físico mermó su rendimiento y favoreció la aparición de tres lesiones musculares

Canós, en Paterna

Canós, en Paterna / VCF Media

Andrés García

Andrés García

Sergi Canós afronta un verano muy diferente al que vivió el año pasado por culpa de su interminable traspaso del Brentdford al Valencia. El de Nules no pudo completar una pretemporada normal como el resto de sus compañeros por culpa de los ‘tiempos’ de Singapur en clave mercado de fichajes. El retraso de Peter Lim a la hora de cerrar la operación le obligó a trabajar en su casa apartado de la dinámica del equipo inglés y lejos de las órdenes de los preparadores físicos.

Un déficit físico que arrastró durante muchos meses mermando su rendimiento y favoreciendo la aparición de lesiones. Canós pagó muy caro su mala preparación estival durante la temporada. Un año después, el futbolista es consciente de la importancia de arrancar la pretemporada desde el inicio, rodearse en los partidos amistosos y seguir al dedillo las pautas del cuerpo técnico para sentar una base física que le ayude durante toda la competición. Es la pretemporada que necesita después de la falta de preparación del curso anterior.  

Su pretemporada del verano pasado no fue nada fácil. Sergi no participó en ningún amistoso del equipo británico y durante demasiado tiempo estuvo ejercitándose por su cuenta en su domicilio lejos de su entrenador y sus compañeros. Lo primero que hizo Rubén Baraja y su cuerpo técnico fue diseñar un plan físico especial para el jugador. Durante sus primeros días en la ciudad deportiva de Paterna, el futbolista hizo trabajo individual al margen.

El propio Pipo llegó a reconocer públicamente que el de Nules venía de hacer una pretemporada «de aquella manera» y que había que tener prudencia a la hora de introducirlo en el equipo. «Acaba de llegar, ha hecho su pretemporada pero de aquella manera», decía resignado el Pipo. Canós debutó en la tercera jornada contra Osasuna y se incorporó al equipo de forma progresiva: 15 minutos contra los rojillos y 29 frente al Alavés. Su primera titularidad a mediados de septiembre contra el Atlético de Madrid significó su primera lesión muscular de la temporada: cinco partidos de baja. No fue la última. El castellonense se perdió otros dos partidos de LaLiga en enero por culpa de un pinchazo y fue baja de nuevo en marzo contra el Mallorca como consecuencia de más molestias musculares. 

Canós es desde el lunes uno de los 14 jugadores de la primera plantilla que ha regresado al trabajo en Paterna a las órdenes del Pipo. Para el valencianista es una pretemporada vital. Igual que le pasa a André Almeida. El portugués se enfrenta a un mes y medio de preparación clave después de los problemas físicos del año pasado (sufrió una rotura de la vértebra) que le apartaron de los terrenos de juego más de cinco meses y le impidieron reencontrarse con su mejor fútbol. Los dos se han empezado a tomar la pretemporada muy en serio.