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La dirección a la ruina deportiva del Valencia

Mientras otros clubes de la zona baja han hecho buenos fichajes de bajo coste, el Valencia vuelve a firmar un mercado deficiente alejado de solucionar graves problemas competitivos en la plantilla

Imagen de los fichajes del verano en Mestalla

Imagen de los fichajes del verano en Mestalla

Pau Pardo

Pau Pardo

Valencia

El Valencia CF lleva un lustro experimentando la mayor devaluación deportiva e institucional de su historia, perdiendo por la vía rápida el prestigio, alejándose como nunca de las competiciones europeas y rebajando sus objetivos deportivos a lo más bajo: la lucha por la permanencia. La gestión de Peter Lim y sus ayudantes en la capital del Turia está siendo desastrosa, degradando el estatus de la entidad a marchas forzadas durante un periodo de cinco años en el que no ha cambiado al máximo responsable de la dirección deportiva: Miguel Ángel Corona, que más allá de las dificultades impuestas por el máximo accionista para desempeñar su labor, no ha ofrecido soluciones para amortiguar la caída del club hacia su mínima expresión competitiva de los últimos cuarenta años.

El ‘cierre del grifo’ de Lim al gasto en fichajes en busca de un modelo de «estabilidad» exigía al Valencia más imaginación y trabajo de los mercados para encontrar soluciones que desgastasen lo mínimo posible al equipo en términos competitivos. El trabajo de la dirección deportiva debía ser más eficiente y creativo que nunca, pero la realidad es que el club no ha sido capaz de imponerse a nadie en estos términos mientras que otros equipos de similares recursos económicos -e incluso menores- han protagonizado mejores fichajes a bajo coste. Buena muestra de ello es este último verano. 

Mientras que el conjunto de Mestalla sobrevive con centrales promocionados desde Paterna y a los que Rubén Baraja ha adaptado al primer equipo a la carrera, el fichaje para completar la defensa fue un Maximiliano Caufriez sin minutos que no jugaba en un equipo recién descendido a segunda división francesa. En paralelo, Osasuna se llevaba un titular como Boyomo por tres millones de euros o el Leganés libre a Nastasic. El club navarro, de hecho, ‘retrató’ a un Valencia que necesitaba como el comer varios refuerzos en ataque apostando de verdad por conseguir la cesión de Bryan Zaragoza, mientras que el Mallorca se llevaba por solamente 850.000 euros a Robert Navarro por una temporada.

No acaba aquí, sino que el equipo sin José Luis Gayà está teniendo graves problemas en el carril izquierdo mientras en el mercado había oportunidades como Abel Bretones -titular en Osasuna- por 2,8 millones de euros, un futbolista experimentado como Johan Mojica -que ha recalado en el Mallorca- por solamente 1’5 ‘kilos’ o Marcos Alonso, que ha llegado gratis al Celta de Vigo.

Esto no acaba aquí, rivales directos del Valencia por la salvación como el Espanyol han conseguido cedidos a jugadores como Alex Kral procedente del Union Berlin, que podría ofrecer experiencia en la rotación de la medular valencianista, o Alejo Véliz, futbolista de más talento ofensivo que Dani Gómez. En ataque, el Deportivo Alavés consiguió el traspaso de Toni Martínez por dos millones de euros y está marcando diferencias mientras que el Leganés se ha llevado a un jugador muy contrastado como Sebastián Haller como cedido, a un futbolista con bagaje en LaLiga como Óscar Rodríguez libre o un lateral derecho titular también sin contrato como Valentín Rossier, procedente del Besiktas. Todo esto con un agravante, y es que los valencianistas con la venta de Giorgi Mamardashvili (30 millones), fueron los que más ingresaron de los últimos diez clasificados.

El lustro ominoso

El Valencia en los últimos años no solamente ha perdido estatus, también está trabajando peor el mercado que sus nuevos rivales directos. En los años que Corona ha estado al frente de la dirección deportiva del club, el conjunto de Mestalla solamente ha hecho tres buenos fichajes por ratio inversión-rendimiento (Pepelu, Hugo Duro y Giorgi Mamardashvili) y mínimo dos de ellos no son fruto del trabajo de captación de la dirección deportiva. El delantero fue iniciativa de José Bordalás mientras que el guardameta, el fichaje que más dinero ha dejado en caja, lo captó el equipo de José Jiménez para el filial. El resto de jugadores que han ‘sostenido’ la caída han sido cedidos de equipos importantes como Justin Kluivert o Samuel Lino, perfiles que el club no ha incorporado en los últimos dos mercados, y en su mayoría canteranos como José Luis Gayà, en su momento Carlos Soler o los que el Pipo ha promocionado como Cristhian Mosquera, Javi Guerra, Fran Pérez o Diego López.

En este periodo, por otra parte, ha habido inversiones fallidas como Cenk Özkacar (cinco millones de euros) o Marcos André (8’5 kilos) y, sobre todo, una pila de fichajes que pasaron por Mestalla con un rendimiento deficiente como Selim Amallah, Samu Castillejo, Ilaix Moriba (por partida doble), Helder Costa o la que fue su carta de presentación (las cesiones de Ferro, Cristian Oliva y Patrick Cutrone) que firmó en su primer año como responsable en la secretaría técnica.

Estructura feudal

El Valencia opera con una estructura feudal en el que todas las decisiones y directrices quedan supeditadas al máximo accionista, Peter Lim, por lo que tanto las mejores como las peores operaciones no se pueden imputar por completo a la figura del director deportivo, pero la realidad es que Corona sabe desde el momento de su nombramiento en qué engranaje se metía. Cabe recordar que el madrileño llegó al club de la mano de César Sánchez y que se quedó cuando el exguardameta dimitió porque Lim le desautorizó destituyendo a un Albert Celades el mismo día que el entonces director de fútbol lo ratificó ante la plantilla.

Su ascenso de rango dentro de la estructura deportiva del club se produjo mientras era testigo directo de la falta de autonomía que se concedió a su predecesor y a pesar de ello lleva ya cinco años ostentando el cargo y defendiendo al máximo accionista en cada comparecencia pública, aseverando tener una «comunicación permanente» con Peter Lim -un ‘placer’ que no ha tenido Rubén Baraja en casi dos años como entrenador-, asumiendo por tanto el ‘modus operandi’ del Valencia y manteniéndose al frente de la estructura deportiva en estos términos.

Impopular

Su figura está totalmente desgastada a ojos del valencianismo. En Mestalla se le dedica el cántico de «Corona es un florero» cada fin de semana después del «Peter ya» de rigor en el minuto 19 y junto a otros cánticos como «directiva dimisión» o contra Layhoon Chan y Javier Solís, demostrando como la hinchada blanquinegra ya mira más allá del máximo accionista en sus críticas porque el club va a peor cada año y aún así no se han depurado responsabilidades en ninguna de las áreas directivas ni tampoco se ha producido ninguna dimisión.  

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