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Tres chispazos llevan al Valencia a dieciseisavos (1-3)

Tras una pésima primera mitad, el equipo de Baraja mejoró levemente en la segunda y resolvió el trámite copero, no sin algún susto, impulsado por un Iker Córdoba que desatascó el partido

Celebración del primer tanto valencianista, obra de Iker Córdoba

Celebración del primer tanto valencianista, obra de Iker Córdoba / EFE

Rafa Jarque

Rafa Jarque

Valencia

Para el Valencia CF era día de hablar sobre el campo. Por muy trámite que se pueda considerar un partido de Copa del Rey ante un rival de Segunda Federación, el contexto del equipo de Rubén Baraja pedía saltar a Ejea a demostrar desde el primer minuto la evidente superioridad que debe existir entre respecto a un equipo hasta tres categorías inferior. Era día, además, para que los menos habituales aprovecharan su oportunidad tras un discreto papel ante el Parla Escuela en primera ronda. Era día de muchas cosas, pero algunas de ellas quedaron lejos de cumplirse, sobre todo en la primera mitad. El Valencia volvió a dejar más dudas que certezas sobre el terreno de juego pero terminó haciendo los deberes y salvando lo que podría haber sido un match ball

Los primeros minutos ya fueron difíciles de ver. Los jugadores del Valencia demostraban ser mejores en los duelos individuales, pero en el fútbol colectivo, que es al final lo que hace ganar partidos, los chicos de Baraja eran incapaces de crear peligro sobre la portería de Troya. Fran Pérez, en su nueva demarcación como carrilero diestro, fue el primero en cansarse de que no pasara nada y empezó a dejarse ver, prodigándose como el jugador más activo de los primeros minutos. El canterano trataba de desbordar por banda, con más o menos acierto, y en una de esas quiso probar fortuna fiel a su naturaleza ofensiva, pero su disparo salió muy flojo. La acción más destacable del primer acto fue obra de Martín Tejón, que sigue demostrando detalles a cuentagotas. El canterano protagonizó una habilidosa acción individual y se animó a disparar, pero su tiro se marchó desviado. Con el paso de los minutos, el Valencia perdió el poco peso ofensivo que tenía hasta el fin de los primeros cuarenta y cinco minutos.

Baraja movió el banquillo tras el descanso y dio entrada a Sergi Canós y Yarek, que dieron descanso a Tejón y Mosquera. Los cambios y la charla del Pipo al descanso funcionaron, porque el Valencia fue otro en el segundo tiempo. Aún sin brillantez futbolística, el Valencia encontró la forma de desatascar el partido a balón parado. Pepelu desde el córner sirvió un gran balón al corazón del área que esperaba la irrupción de un rematador, y ahí apareció con potencia Iker Córdoba, que se estrenó con el primer equipo y recibió una merecida recompensa por su buen papel tanto ante el Parla como ayer ante el Ejea.

El Valencia se sacudió ligeramente los nervios y la tensión del empate y, unido a que el Ejea dio un paso al frente en busca del empate, empezó a jugar con más espacio. Germán Valera estrelló un balón en el larguero y pocos minutos después los de Baraja ampliaron distancias tras una mala salida de balón del portero local. Canós condujo hasta el área y sirvió un regalo a Dani Gómez que no perdonó.

Rafa Mir, de vuelta con gol

El 0-2 parecía la sentencia, pero el Ejea había avisado en un par de acciones mal defendidas por el Valencia, que de tanto jugar con fuego se terminó quemando. En el minuto 70 los aragoneses combinaron por derecha y el centro desembocó en un barullo de rebotes y malos despejes que terminó con Palmás rematando casi sobre la línea de gol sin oposición. Por suerte, la reacción local quedó en un susto y el Valencia manejó relativamente bien la mínima ventaja en el marcador. El Ejea no volvió a generar peligro y lo más destacado del tramo final fue la entrada de Rafa Mir al campo, que fue el encargado de poner punto final al partido cuando el Ejea estaba volcado en busca del empate. Una buena pared por el costado derecho dejó al cartagenero en un mano a mano bastante escorado pero que supo resolver por el palo corto.

Con el pitido final, el Valencia resolvió el segundo trámite copero, de nuevo con muchas dudas sobre el terreno de juego, pero con los chispazos suficientes para ganar el partido. Iker Córdoba fue la nota positiva de una noche en la que varios de los menos habituales volviero a desaprovechar la oportunidad de ganarse más minutos en los partidos de liga, como por ejemplo el de este sábado ante el Rayo en el que al Pipo solo le vale ganar.

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