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Cuenta pendiente de Javi Guerra con el Atlético

El futbolista, a pesar de no estar al máximo físicamente, se ha convertido en un jugador fundamental para Corberán y es uno de los grandes fuertes de este Valencia CF

Javi Guerra es uno de los valores jóvenes de la plantilla del Valencia

Javi Guerra es uno de los valores jóvenes de la plantilla del Valencia / JM López

Pablo Leiva

Pablo Leiva

València

Javi Guerra arrancó la temporada con un objetivo: confirmar que no tiene techo. Después de un mercado convulso, en el que Meriton lo rifó y estuvo cerca de aterrizar en el Atlético de Madrid, el futbolista se centró en lo verdaderamente importante y era en recuperar su nivel. Lejos quedaba su primera temporada completa en la élite, la 2023/24, un año repleto de sombras y luces y donde curiosamente su mejor partido se produjo ante el Atlético en Mestalla. Un día especial, no tanto como el del Valladolid en la 2022/23, pero sí con un aura distinta. Ese Javi Guerra ya no era el ‘novato’ de la clase que aparecía para ayudar, sino que se convertía en una de las piezas fundamentales para un equipo que pedía a gritos nuevos líderes. El ‘8’ asumió el reto y tuvo dos meses iniciales fantásticos. Después se fue apagando poco a poco, pero lo cierto es que nunca ha habido dudas de qué tipo de jugador es. Un futbolista sobresaliente que a sus escasos 21 años está preparado para tirarse el equipo a la espalda, como lleva haciendo desde la llegada de Corberán. 

El centrocampista no ha disfrutado de una gran regularidad este curso y es que en las primeras diez jornadas fue cinco veces titular y cinco suplente. Una muestra de que había perdido en cierta manera la confianza de un Rubén Baraja que le dio la oportunidad en la élite. El principal problema estaba en su posición sobre el terreno de juego. En una especie de 4-4-1-1 que usaba Baraja en muchos momentos, Guerra era prácitcamente un apoyo del delantero y ahí pasaban dos cosas: la primera que recibía de espaldas a portería y ese no es su fuerte y la segunda que entraba muy poco en juego. Lo mismo sucedía cuando era el primer apoyo en la base. En un doble pivote el jugador se sentía anclado y además dejaba espacios cuando se lanzaba a la contra y el equipo perdía la posesión. ¿Qué ha cambiado ahora? Corberán ha explotado sus virtudes y ha escondido sus defectos. Tanto cuando mete una línea de cuatro atrás como una de cinco, porque el rol de Javi Guerra no varía en exceso más allá de esa línea defensiva

Desde el primer día contra el Real Madrid el centrocampista de Gilet se ha sentido cómodo. Ha sabido dirigir al equipo desde atrás, llevar a zona ofensiva y además también ha conquistado la portería rival con goles. En el recuerdo el latigazo Celta de Vigo que dejó los tres puntos en casa y que muestra lo que mejor sabe hacer. Eso que provocó que el Atlético, a sabiendas de que el Valencia esperaba como loco una posible oferta, se interesara en sus servicios y tuviera el traspaso atado a falta de unos flecos. A Simeone le gusta el jugador y ahora Mestalla aparece de fondo como la ocasión perfecta para que el ‘8’ vuelva a ser ese que destrozó a los rojiblancos el curso pasado. Una exhibición que cerró el 3-0 con un balón que le llegó tímido de Thierry Rendall, que acomodó a su izquierda para amagar y recortar hacia la derecha y que cuando todo parecía indicar que la cruzaría, la puso recta con una rosca perfecta por el lado de Jan Oblak que solo pudo mirar desde su portería el gesto técnico de super clase de Javi Guerra. 

El sábado además Guerra tiene otra ilusión y es regalarle un triunfo a la afición de Mestalla que tanto ha sufrido en las últimas temporadas y que además le ha cuidado desde su llegada a la élite. En el recuerdo aquellas palabras de Baraja de «no es nuestra liga», algo que evidentemente no piensa el vestuario. Por todo eso, y de la misma manera que se hizo en La Cerámica, salir del descenso cuanto antes se antoja priomordial y para eso será clave la mejor versión de Javi Guerra. 

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