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Cambio inesperado de Ron Gourlay

El escocés se mantiene en segundo plano después de llegar el 29 de mayo a bombo y platillo y con Europa como objetivo

Corona y Gourlay, en el centro de la imagen, mientras ven desde el palco de la Ciutat Esportiva el Valencia - Castellón

Corona y Gourlay, en el centro de la imagen, mientras ven desde el palco de la Ciutat Esportiva el Valencia - Castellón / J. M. López

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Pablo Leiva

Pablo Leiva

Ron Gourlay llegó a la vida de los valencianistas el pasado 29 de mayo. Antes de eso prácticamente nadie, a pesar de su largo recorrido en el fútbol, estaba familiarizado con un nombre que iba a revolucionar durante unas semanas la actualidad del Valencia CF. Y es durante unas semanas porque su efecto se ha ido apagando como la gaseosa. Su primera carta de presentación, con un comunicado en el que aparecía también Kiat Lim como su mejor aval parecía dibujar un ligero cambio. Pero como tantos otros en esta ciudad en los últimos años. Dos meses después nada ha cambiado en exceso. Son varias las salidas, pocos los fichajes (ninguno con su firma) y las renovaciones avanzan pero mucho más lento de lo esperado. En definitiva, en el fútbol todo puede cambiar y ojalá mañana todo sean buenas noticias con Ron Gourlay como protagonista, pero en estos momentos la revolución ha quedado en agua de borrajas.

El comunicado del pasado 29 de mayo prometía un giro de guión. Una tendencia distinta a la vivida en los últimos años donde Anil Murthy y Layhoon habían llevado al equipo a pelear por el descenso. Incluso a pisarlo de forma habitual durante esta 2024/25. "Estamos construyendo el Valencia CF del futuro, con una base sostenible, ambiciosa y digna de nuestra orgullosa historia. Con Ron Gourlay, contamos con un CEO de fútbol muy experimentado que comprende las complejidades del fútbol moderno y las exigencias de un club de primer nivel para liderar este proyecto", señalaba Kiat Lim. “Es un privilegio unirme al Valencia CF en un momento tan crucial. Este club tiene pasión, herencia y una afición global que merece el éxito. Estoy encantado de reunirme de nuevo con Carlos. Con Kiat al mando, compartimos la ambición de devolver al Valencia CF al lugar que le corresponde: competir por los más altos objetivos, con una plantilla que refleje la identidad y el futuro del club", aseguraba Ron Gourlay.

Kiat, Corberán y Gourlay

Kiat, Corberán y Gourlay / VCF

Por aquel entonces en el seno de la entidad valencianista se esperaba que a su llegada a la capital del Turia, Ron Gourlay diera una rueda de prensa. Alguien debió frenarlo en vistas a ver lo que podía pasar. Apenas unas palabras a las puertas de las oficinas con una sonrisa de oreja a oreja y asegurando que estaba muy feliz por el nuevo reto han sido la única toma de contacto con la afición y con los periodistas. Y mientras por el camino dos llegadas con él ya en Valencia pero trabajadas anteriormente por parte de Solís y Corona. En definitiva, su llegada suma un CEO, pero no cambia demasiado. Al menos de momento.

Tres llegadas

El Valencia CF ha incorporado a tres jugadores. Todos del mercado nacional y operaciones que estaban trabajadas o en el foco con anterioridad a la llegada de Ron Gourlay. El primero en vestir la camiseta del Valencia CF fue Raba. El jugador del Leganés se comprometió con los de Mestalla y es hasta la fecha uno de los mejores de la pretemporada. Bien es cierto que el nivel está siendo bajo, pero su verticalidad es una de las notas positivas del equipo. Y además suyo es el único gol de jugada que tiene hasta la fecha el cuadro de Corberán (el otro fue de penalti).

Por su parte, Julen fue el segundo en llegar. Necesario tras la marcha de Mamardashvili, el Valencia tenía que hacer varias operaciones en portería por la salida del georgiano y por la especial situación de Dimitrievski, con el que no se cuenta. Llega en calidad de cedido y con una opción de compra que salvo sorpresa el Valencia lo normal es que no ejecute.

Por otra parte, el último en llegar fue Copete. Fichaje en propiedad, con 'inversión' y directo al once titular si nada se tuerce en el futuro más inmediato. Corberán lo quería para limpiar la salida de balón y para potenciar la zona de Gayà y ese extremo izquierdo. El andaluz ha entrado además de pie a un vestuario en el que hacen falta líderes. Y cabe recordar que ya sin Mosquera, ni Yarek, también hacían falta centrales.

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