La remontada del Valencia CF que enloquece a Mestalla
Los goles en la recta final de Cömert y Hugo Duro, de penalti, dan la vuelta al resultado y una tranquilidad de siete puntos sobre el descenso
Los aficionados pasaron en menos de 20 minutos de volver a pedir la dimisión del entrenador, Carlos Corberán, a vivir con euforia la remontada del equipo

Los jugadores del Valencia, tremendamente felices por la recompensa de los tres puntos tras el gran esfuerzo hecho / José Manuel López
En menos de 20 minutos, la afición de Mestalla experimentó un frenético cambio de emociones. Pasó de los cánticos de "Corberán, dimisión", minutos después del 1-2 de Lucas Boyé, a festejar la remontada del Valencia CF con alegría desbocada. Por fin, el aficionado respira tranquila y se ilusiona con poder mirar hacia arriba en la clasificación.
El carrusel de sensaciones en el estadio valencianista terminó de la mejor manera gracias a los tantos finales en la recta final de Eray Cömert y Hugo Duro desde los once metros. Antes, en el minuto 47, había empatado por primera vez Javi Guerra.
La victoria, de máxima importancia, permite al equipo de Carlos Corberán rebasar la barrera de los 30 puntos -suma 32- y colocarse duodécimo con una renta de siete puntos sobre el descenso. Igual de relevante es el hecho de escapar de las últimas cinco posiciones y evitar que Goldman Sachs pudiese activar en el último cuarto de la Liga la cláusula de riesgo de descenso.
La noche comenzó fría, muy fría, en Mestalla. Cuando el reloj aún no alcanzaba el minuto de juego, Guido Rodríguez pisó a Toni Martínez en el área y el colegiado señaló penalti sin dudar. Lucas Boyé engañó a Stole Dimitrievski (0-1, m. 3), y el Alavés se encontró con un inesperado regalo. Perfecto para su plan de partido. Modificado por el debutante Quique Sánchez Flores, el guion babazorro consistía en acaparar menos balón para ser más dañino sin él.

Carlos Corberán da instruccones a los suyos durante el Valencia - Alavés en Mestalla / JM LÓPEZ
Con el partido a pedir de boca, los vitorianos nadaron guardando la ropa. La afición decidió remar con los suyos. Creer en la remontada. El Valencia le dio argumentos. La actitud de los jugadores fue la correcta. Soló faltaba lo de siempre, calidad con el balón en el pie para provocar verdadero peligro en el área de Antonio Sivera.
Precisamente, en una de las acciones de talento a cuenta gotas, Thierry Rendall se valió de un regate eléctrico para acercarse a portería y enviar un centro envenenado que Umar Sadiq no atinó a conectar hacia la red.
El Valencia le puso intención, movilidad y hasta buen fútbol. Al menos, mejor que el de ocasiones pasadas. El público lo agradeció con apoyo a los suyos y presión al árbitro, José Luis Guzmán Mansilla. Largie Ramazani tenía ganas de continuar su productiva sociedad con Sadiq y se ofreció en cada acción en busca de desmoronar la línea defensiva rival.
Primero, a los 12 minutos, el pequeño atacante belga encontró a Filip Ugrinic cerca del gol, pero el disparo salió rebotado a córner. Después de un peligroso servicio desde la banda de Ángel Pérez -el sustituto de Carlos Vicente-, nuevamente, Ramazani agitaría el ataque con un derechazo desde el costado que blocó el portero de Xàbia del Alavés.

Monumental enfado de Luis Rioja en el Valencia CF – Deportivo Alavés / SD
A la postre, el chut del extremo cedido por el Leeds fue el único entre palos de los primeros 45 minutos. Un indicativo de que, ni en las buenas, el Valencia crea un caudal suficiente de verdaderas ocasiones de gol. En esa primera parte, todas las pelotas acabaron muertas antes de forzar a Sivera. Otro remate contra la defensa, esta vez de Guerra, un centro del de Gilet abortado por el meta, y una carrera del '8' hacia portería, a pase de Ramazani, que en el último instante neutralizó Nahuel Tenaglia.
Así, con el Alavés sabiendo defender el botín, se llegó al descanso entre la bronca de los seguidores al árbitro.
Si algo le falta a este Valencia... no es corazón
La segunda mitad empezó con el Valencia mostrando la misma fe de la primera. Si este equipo no arranca no es por falta de corazón. La recompensa cayó pronto con el tanto del empate. Tras una larga revisión, lo que encendió más si cabe los ánimos contra Guzmán Mansilla, la diana de Javi Guerra subió al marcador (1-1, m. 48). No había fuera de juego de Sadiq en el disparo de Ugrinic que detuvo Sivera. El rechace le cayó al ariete nigeriano, que asistió al '8' para que este no perdonara.
Cinco minutos más tarde, la victoria pasó por los pies del mejor valencianista anoche, Ramazani. A pase de Guido, su remate raso en el área lo frenó en seco la sensacional mano en el suelo del portero valenciano del Alavés. Pretendido por el club de Mestalla durante años, aunque es lejos de casa donde lleva todo ese tiempo exhibiéndose. El club del murciélago, mientras tanto, no tiene ningún plan consistente para la portería desde el adiós de Mamardashvili.
La gasolina de los locales se agotaba. El Alavés olió sangre, y bajo la lluvia, entendió que era la hora de lanzar sus naves a por el partido capitaneadas por su estilete, Lucas Boyé. El delantero argentino tuvo tres ocasiones claras con la cabeza. A la tercera ya no perdonó.
La testa de Boyé mandó cerca del poste un servicio desde la banda del lateral Youssef. A los 65 minutos, la defensa volvió a concederle espacio para probar solo a Dimitrievski. Y, a la siguiente, el testarazo del ex del Elche, ante la pasividad en un saque de esquina de Guido, fue al interior de la red (1-2, m. 71).
Premio para los cambios a la desesperada
Entonces, el Valencia sufrió. Atravesaría sus momentos más agónicos en el duelo, golpeado en lo físico y en lo anímico por un esfuerzo sin premio. La afición la pagó con el entrenador, el "Corberán, dimisión" volvió a escucharse con fuerza en las gradas del coliseo de la Avenida de Suècia.
El estado de depresión, sin embargo, cuando nadie se lo esperaba, pronto pasó a ser de euforia. Corberán, el señalado, cambió las piezas en ataque. Hugo Duro, André Almeida, Diego López y Dani Raba entraron en escena. Y la fórmula a la desesperada funcionó. Un balón colgado de luso al área lo cabeceó al poste Unai Núñez... Cömert remachó con la derecha el 2-2 en el minuto 90.

Los jugadores del Valencia, tremendamente felices por la recompensa de los tres puntos tras el gran esfuerzo hecho / José Manuel López
La prolongación de ocho minutos deparó una metamorfosis total en Mestalla. Guzmán Mansilla decretó penalti en los instantes finales al '9' del Valencia. Después de las enérgicas protestas, el Alavés se quedó con dos jugadores menos: Guevara y Pacheco. Duro no falló (3-2, m. 98) y la afición enloqueció.
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