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OPINIÓN

En el sótano del fracaso del Valencia CF siempre hay una planta más

El gran problema del Valencia CF es que incluso cuando parece imposible hacer más el ridículo todo puede pasar

La afición no puede más y ya no sabe qué hacer para que el club tome otra dirección

¡La afición del Valencia protesta a la salida de Mestalla!

MA Montesinos

Pablo Leiva

Pablo Leiva

El Valencia CF no es un sketch de 'La que se avecina' aunque lo parezca. No es una serie de humor porque precisamente genera todo lo contrario. Genera enfados, tensión e indignación. En Mestalla la gente ha llegado a su límite. O no. Porque con el Valencia CF nunca se sabe. El gran problema es que llegará verano y será volver al día de la marmota. Y mientras los del palco terminan mercados de fichajes ridículos y en el banquillo no terminan de dar con la tecla, los resultados no salen y los jugadores parecen por encima de todo y de todos. Mestalla, eso sí, ya no les pasa ni una. Y tiene toda la lógica del mundo.

Más allá de la propia táctica, los futbolistas deben saber dónde están, qué dicen y cómo actúan. Deben empezar a mirar a otros culpables que no sean ellos mismos. Y ahí encontrar responsabilidades. Porque ahora todo el mundo aplaude y celebra, entre otras cosas, la mejoría de Ramazani. Pero el belga sirve de ejemplo para ver qué sucede cuando un jugador quiere y no quiere. Con matices, por supuesto, pero con una verdad como un templo. Ahora sí está implicándose y a comienzos de curso no quiso. Como Ramazani hay muchísimos, solo que algunos de ellos no han pasado de página y siguen viendo fantasmas por todos lados.

El jugador del Valencia Largie Ramazani y el jugador del Atlético de Madrid Clement Lenglet, durante el partido de la jornada 34 de LaLiga EA Sports entre el Valencia y el Atlético de Madrid, este sábado en el estadio de Mestalla.-EFE/ Biel Aliño. (Valencia) (Atlético Madrid)

El jugador del Valencia Largie Ramazani y el jugador del Atlético de Madrid Clement Lenglet, durante el partido de la jornada 34 de LaLiga EA Sports entre el Valencia y el Atlético de Madrid, este sábado en el estadio de Mestalla.-EFE/ Biel Aliño. (Valencia) (Atlético Madrid) / Biel Alino / EFE

Y la directiva se aprovecha de todo eso. Ahora el tema es si negociar para quedarse con el belga o no. Hace no mucho era si debía seguir Thierry. También si Cömert merecía la continuidad. Y así con muchos otros. Y lo peor de todo es que la coletilla de después tras hablar de cada caso siempre es la misma: "el problema está en que estos ya sabemos que no valen, pero lo que puede traer Meriton es peor". El miedo a Meriton ha anestesiado a una afición que no sabe qué hacer después de pelear en forma de manifestaciones, vaciados, pitos y otras tantas protestas en los últimos años. Todo para que vendan un 'reset' que nunca llega, que sigan vendiendo buenos futbolistas ya asentados en el primer equipo (los últimos fueron Mosquera y Mamardashvili) y para que vendan proyectos de futuro como Yarek.

¿Y ahora qué?

La gran pregunta es y ahora qué. Cuándo va a correr la plantilla y responsabilizarse de otra temporada para el olvido. Porque incluso después de meses de ridíciulos constantes, a la gente le das un poco y conecta. Pero para volver a defraudarle. Corberán tiene mucho que mejorar, pero lamentablemente no sé si con la salida del técnico este desastre pondría fin. La verdad es que se fueron los Celades, Javi Gracia, Bordalás, Gattuso y Baraja y seguimos en las mismas. Al final, el banquillo con sus errores y aciertos, solo es la excusa perfecta para que jugadores y palco tengan un culpable común. Y mientras unos destrozan la plantilla en cada mercado y los jugadores andan al trote sin esforzarse demasiado (no todos, por supuesto).

Oviedo, Pizjuán y el partido contra el Atlético

En el pospartido del Oviedo muchos jugadores coincidieron. Faltó actitud y tomarse con mayor seriedad un encuentro ante el colista que debía tener otro resultado final. Tanto es así que tras ganar al Sevilla alguno salió públicamente a decir que dentro del vestuario habían hablado y que no podían repetir la escasa intensidad puesta en el Tartiere. Es decir, un día decidieron correr más y otro menos. Y eso no admite discusión. Lo mismo sucede viendo el partido del Celta, donde en algún gol varios quedan retratados, o el del Atlético de Madrid, donde un puñado de adolescentes les bailó de aquella manera poniendo más intensidad y orden. Los jugadores no son los únicos culpables, por supuesto, pero sí deben salir muchos de ellos este verano y firmar profesionales dispuestos a dejarse la piel por la camiseta y por el escudo. La actitud debe estar por encima de la propia técnica. Y más si la técnica también escasea, como es el caso.

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