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'EL ÚLTIMO LATIDO'

La vida bajo la Tribuna de Mestalla: cuando el templo del Valencia CF era el hogar de una familia

Superdeporte estrena el segundo capítulo de 'EL ÚLTIMO LATIDO', la serie de entrevistas que recorre la historia del coliseo valencianista en su temporada más especial

Lola Pons y José Manuel Manglano, hija y nieto de Constantino, histórico conserje de Mestalla, recuerdan cómo era vivir dentro del propio estadio, el trabajo y cuidado del campo y las anécdotas de una época irrepetible

La vida bajo la Tribuna de Mestalla: cuando el templo del Valencia CF era el hogar de una familia

Carlos Subiela

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Hay quien mide la historia de Mestalla por los grandes partidos, las noches europeas o los títulos levantados sobre su césped. Sin embargo, existe otra historia, más silenciosa pero igual de eterna: la de las personas que habitaron sus entrañas y convirtieron el coliseo blanquinegro en su propia casa.

En la zona de los mercaderes del Mercado de Colón, rodeados del ambiente de su negocio familiar, Lola Pons y su hijo José Manuel Manglano custodian la memoria de una etapa entrañable. Lola es hija de Constantino, el mítico conserje que veló por Mestalla tras la Guerra Civil; José Manuel representa a la tercera generación de una saga unida indisolublemente a la historia viva del coliseo valencianista.

El refugio tras la tormenta

La vinculación de la familia Pons con el coliseo de la avenida de Suecia nació por pura necesidad en los años más difíciles del siglo XX.

"A través de un tío mío, mi padre se había quedado sin trabajo y lo metió de conserje en Mestalla. Y ahí empezó todo, recién terminada la Guerra Civil".

Aquella oportunidad laboral pronto transformó el estadio en un hogar para toda la familia. La primera vivienda se ubicaba en la misma fachada central de la tribuna, en la planta baja y haciendo esquina. Una ubicación que guardaba curiosidades históricas únicas en sus paredes.

La vida bajo la Tribuna de Mestalla: cuando el templo del Valencia CF era el hogar de una familia

La vida bajo la Tribuna de Mestalla: cuando el templo del Valencia CF era el hogar de una familia / SD

"Como detalle contaré que, en el primer partido internacional que jugó el Valencia, contra San Lorenzo de Almagro, pusieron una placa de azulejos de Manises poniendo la fecha del encuentro. Y esa placa la tenía yo justo en la puerta de mi casa".

Crecer bajo la Tribuna y sobrevivir a las reformas

Vivir dentro de un estadio implicaba adaptar el día a día al ritmo propio del fútbol. La buhardilla de la vivienda familiar coincidía directamente con la grada de la tribuna

Años después, la remodelación de la grada y la riada de 1957 obligaron a derribar la antigua tribuna, desplazando a la familia a una vivienda provisional levantada de urgencia detrás del Gol Sur, donde permanecieron hasta la jubilación de Constantino. Allí, el trabajo discurría entre la sencillez y la convivencia diaria con empleados, acomodadores y estrellas del balón.

"Vivíamos como una familia normal. Allí éramos todos conocidos, desde cualquier acomodador hasta el mejor futbolista del Valencia".

La madera de las paellas y el mantenimiento artesanal

En una época en la que el fútbol distaba mucho de las grandes infraestructuras modernas, la labor del conserje era pura artesanía. José Manuel recuerda con admiración las historias que le contaban sobre la entrega de su abuelo.

"Mi abuelo empezó en Mestalla cuidándolo todo. Los caseros se hacían cargo de todo: regaba el césped con el agua de la acequia de Mestalla inundando el campo, lo cortaba, marcaba las líneas, cuidaba las porterías, las redes... Se ocupaba absolutamente de todo".

Incluso la logística cotidiana dejaba estampas entrañables. Las viejas sillas de enea de las localidades requerían un mantenimiento constante a cargo de un artesano que acudía periódicamente al coliseo.

"Mi padre guardaba los restos de las sillas rotas en el lado donde vivíamos para que mi madre, con esa madera, hiciera las paellas en Mestalla".

La vida bajo la Tribuna de Mestalla: cuando el templo del Valencia CF era el hogar de una familia

La vida bajo la Tribuna de Mestalla: cuando el templo del Valencia CF era el hogar de una familia / SD

La colada del primer equipo y las bromas con la manguera

Las tareas del estadio terminaban implicando a toda la familia. Mientras la madre de Lola se encargaba de la limpieza de la enfermería y de los vestuarios, la colada del primer equipo era una labor compartida en la casa.

"Mi madre se encargaba de lavar la ropa de los futbolistas y yo me encargaba de tender los calcetines. Ponía toda la hilera de calcetines y me encargaba de eso".

Entre el trabajo diario también había espacio para las bromas con la plantilla. En aquellos años, cuando el equipo entrenaba en el propio terreno de juego, las anécdotas eran habituales.

"Estaba mi padre regando el césped con la manguera y los futbolistas entrenando. A veces cogía la manguera y los regaba a todos. Entonces ellos iban corriendo, cogían a Constantino y lo regaban a él de arriba a abajo".

Don Ricardo escondido en el marcador

El ingenio de Constantino para ayudar a la gente del barrio dejó otra de las grandes anécdotas que guarda la familia: la estratagema para que el párroco local pudiera disfrutar del equipo de su alma.

"A Don Ricardo, de la parroquia de San Pascual Bailón, le gustaba mucho el fútbol, pero entonces no podía venir a verlo abiertamente. Mi padre lo metía en Mestalla y lo escondía en la cabina donde marcaban el marcador para que pudiera ver los partidos desde allí".

Del esplendor pasado a la preocupación por el presente

Al comparar aquel Valencia que vivieron en primera persona con la situación actual del club, la emoción resulta inevitable. Para Lola, la brecha entre las dos épocas es dolorosa.

"Me entran ganas de llorar. Entran ganas de llorar porque yo viví el triunfo de pequeña y de jovencita, viví el triunfo de los mejores jugadores que ha tenido el Valencia. Que ahora lo vea en las condiciones que está me da mucha pena".

José Manuel coincide en el análisis, señalando directamente el distanciamiento de la gestión actual respecto a la masa social valencianista.

"El Valencia era de los valencianistas absolutamente. Hoy en día sigue siendo de los aficionados porque el alma la ponemos nosotros, pero hay una propiedad cuyo origen está a 8.000 kilómetros de aquí y eso es triste. Es verdad que es el fútbol moderno, pero es triste por cómo se enfoca la dirección de un club que parece que no importa tanto. Antes, cuando el presidente hacía algo que no estaba bien, en la grada lo pasaba mal".

Dos visiones ante la mudanza

A la hora de afrontar el traslado al nuevo estadio, los sentimientos en la familia se dividen entre la melancolía por los recuerdos y la ilusión por el futuro.

"Siento un cariño muy grande y una nostalgia enorme. Han sido 20 años de mi vida allí dentro", confiesa Lola.

La vida bajo la Tribuna de Mestalla: cuando el templo del Valencia CF era el hogar de una familia

La vida bajo la Tribuna de Mestalla: cuando el templo del Valencia CF era el hogar de una familia / SD

Por su parte, José Manuel mira hacia adelante con la perspectiva del aficionado que anhela el crecimiento del club.

"Tengo mucha nostalgia por el Mestalla vertical que tenemos, pero el poder pasar a un estadio que va a duplicar la capacidad, moderno, accesible y activo toda la semana me hace ilusión. Es como cuando te cambias de casa: le tienes cariño a la antigua, pero te hace ilusión irte a una nueva que es mejor".

Transmitir la pasión con el corazón

A pesar del cambio de los tiempos y las transformaciones del negocio futbolístico, el mensaje familiar permanece inalterable a la hora de transmitir el valencianismo de generación en generación.

"Yo veo dos formas de sentir el fútbol: con el corazón y con la cabeza", concluye José Manuel. "Los que lo sienten con la cabeza suelen ser del equipo que gana. Los que lo sentimos con el corazón somos del equipo que sentimos de verdad. El Valencia puede estar en Segunda B y tú seguir sintiéndolo igual. Vas a sufrir mucho más, pero cuando tienes una alegría, esa sensación no tiene parangón".

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