04 de enero de 2017
04.01.2017
Mestalla Explota

Cronología de un clamor contra Peter Lim

La afición explota contra el dueño y contra la presidenta Layhoon

08.01.2017 | 10:48

Mestalla ha dictado sentencia. Ya no cree en Peter Lim. Se ha hartado. Tras una concatenación de acontecimientos, la jornada del pasado martes culminó en un grito que si no es unánime, poco le falta: «¡Peter vete ya, Peter vete ya!» cantó el valencianismo en Mestalla cuando terminó el partido de Copa ante el Celta de Vigo con victoria gallega por 1-4.


Y lo cantó también en la Avenida de Suecia frente a la puerta cero. Y lo cantó cada aficionado desde la decepción que supone ver a su equipo hundido en la Liga y eliminado en la Copa, y al club sin rumbo.

Todo arrancó a las 17:50

La concentración pacífica y de protesta anunciada por la Curva Nord era a las seis de la tarde pero empezó diez minutos antes. Primero un nutrido grupo de miembros de la Curva que superaba las mil personas, hasta las más de 2.500 que llegaron a ser una vez más aficionados se sumaban a la protesta conforme se aceraban al estadio. Una enorme pancarta en la que se podía leer en inglés «Lim vete a casa», -Lim go home- presidía la protesta.


Y cánticos contra todos. «!Peter vete ya, Peter vete ya!», «¿Dónde está Peter Lim?», «!Layhoon vete ya!», «!Layhoon cuéntame un cuento!», «!Suso canalla, fuera de Mestalla!», «!Jugadores mercenarios!» y «!Mestalla despierta, esto es una mierda!». Y no faltó tampoco una pancarta contra el director deportivo del Valencia, Jesús García Pitarch: «!Suso, cómplice, dimite!».

Todo ello ante la estrecha vigilancia de una nutrida presencia de policías que poco trabajo tuvieron porque la manifestación, más allá de la violencia verbal, terminó sin incidentes.

Ya en Mestalla poco antes del comienzo del encuentro, la presidenta Layhoon era la viva imagen de cómo se encuentra ahora Meriton; sola en el palco durante más de diez minutos, únicamente el empleado Peter Draper se acercó a saludarle y hablar con ella. Con la mirada perdida, Layhoon miraba constantemente su teléfono móvil.


Eso sí, excelente entrada en Mestalla síntoma claro de que la afición había detectado que era el momento de estar con el equipo, y ello a pesar de que era un día laborable y de que el partido comenzaba a las siete de la tarde. La afición no falla. Acude al campo con ánimo de ayudar y recibió a los jugadores con aplausos cuando saltaron al terreno de juego, la mejor prueba de que la protesta fuera del estadio era contra Meriton, y que a Mestalla se iba a ayudar al equipo. Como había anunciado la propia Curva Nord durante la mañana.

Pero todo se puso en contra de Layhoon bien pronto -que es quien estaba en el palco y no Peter Lim, ya se sabe-. A los dos minutos el Celta se adelanta en el marcador y en apenas veinte ya ha liquidado al Valencia con un contundente 0-3.


El ambiente se vuelve irrespirable y el estadio entero corea «!Peter vete ya!» al unísono. Es un clamor. Imparable. Y al descanso, pitada tremenda.

Se reanuda el partido y gracias a un penalti cometido sobre Rodrigo y fabricado gracias a su empeño, el Valencia se mete en el partido y la afición de su lado. ¡Con qué poco! Pero un contragolpe perfecto el conjunto vigués hace el cuarto, sentencia la eliminatoria y el palco se vuelve contra Peter Lim en la persona de su ´enviada especial´ a Valencia, Layhoon. La presidenta ve la pañolada en primera persona al tiempo que se le piden responsabilidades.

Y se suceden los cánticos contra Peter Lim, la presidenta, el director deportivo y los futbolistas. Poco antes del fin del choque García Pitarch abandona el palco y Layhoon hace lo mismo y casi a la carrera cuando acaba. Ambos bajan al vestuario después.

La afición abandona Mestalla enfadada, se produce otra concentración frente a la puerta cero, esta vez improvisada, y se suceden los cánticos. Hasta se escucha «!No vais a salir. no vais a salir!» en alusión a los jugadores y a los ejecutivos del club pero lo cierto es que nada más lejos de la realidad, la concentración se disuelve poco a poco entre la decepción generalizada. Solo algunos futbolistas necesitaron ayuda de la seguridad del club para abandonar sin problemas el estadio por el parking. Mestalla ha hablado para siempre.

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