23 de enero de 2017
23.01.2017
EL VALENCIA 'DEL CHINO'

Carlos Soler lo cambia todo en el Valencia

La llegada de Voro y la apuesta por el canterano coinciden en la reacción. Son el punto de inflexión

23.01.2017 | 23:14
Carlos Soler lo cambia todo en el Valencia

Voro y Carlos Soler son la prueba viva de que los valores más importantes en el fútbol son el compromiso, el sentimiento, la sencillez y la ilusión. La dos banderas de la reacción del Valencia reivindican la fuerza de lo auténtico frente a la doblez de la fama, el canibalismo del negocio o la hipocresía del esnobismo que sacude este deporte. Voro y Carlos Soler transmiten valencianismo y van de frente. El futbolista y el aficionado siempre agradecen esas condiciones. El carácter del míster –su identidad y afinidad– ha serenado el ambiente. Tiene crédito y se siente en el calado de sus mensajes. El jugador – apodado cariñosamente como ´Chino´ por la forma de sus ojos– han entrado de maravilla, por juego y por personalidad. "Sabe escuchar y son muy pocos los que escuchan ahora", dice Enzo.

El centro del campo comprende posiciones determinantes para el espíritu de un equipo. El interior del Valencia estaba destrozado y Carlos Soler, 20 años recién cumplidos, lo ha revitalizado. Su energía nueva ha oxigenado los conductos y su juego ha generado un efecto en cadena que ha terminado por reanimar la sala de máquinas y contagiar a sus compañeros. Enzo Pérez ha encontrado la figura complementaria que reclamaba para difundir equilibrio y Parejo ha localizado al semejante creativo que echaba de menos. Todo tiene sentido de repente en el caos. Todo parece mejor y Soler está en el principio.

Hacía mucho tiempo que no aparecía un futbolista capaz de generar un nivel de consenso tan elevado. Soler gusta a todo el mundo. Su frescura, la lógica de sus decisiones y su fluidez (con y sin balón) resultan fascinantes. Por un lado desparrama atrevimiento y por otro guarda respeto. En un club gobernado por el desarraigo y con una plantilla escasa de figuras con las que identificarse, el aficionado lo ha adoptado de inmediato por hambre y ganas de jugar –defender y triunfar– en el Valencia. En plena crisis y en un contexto que ha triturado a otros jugadores (jóvenes y expertos), Soler ha aparecido para confirmar que el fútbol no es cuestión de edad y sí de personalidad para competir.

"Quiere aprender, es de la cantera y se nota en su manera de estar... Juega como si llevara 100 partidos, con mucha tranquilidad. Tiene que seguir con humildad porque el fútbol es cambiante, hay buenos y malos momentos. Nosotros tratamos de apoyar y darle consejos", describe Enzo Pérez. El argentino hablócon luminosidad de Carlos tras la victoria en el Estadio de la Cerámica: "Es una ayuda imprescindible". Diego Alves también le pronostica un futuro brillante: "Es un centrocampista con mucha progresión, tiene una cabeza muy buena, hay que dejarlo crecer con naturalidad". Paso a paso.

Soler tiene el guión más claro que nadie. "Toca continuar igual", lanzó ayer en redes sociales. Esa es la línea. El equipo es consciente de que no ha hecho nada todavía. Sabe de donde viene y donde ha estado. "Tenemos los pies sobre la tierra". Ese es el aviso que llega desde el vestuario. Las dos victorias –Espanyol y Villarreal– marcan un camino, son seis puntos muy importantes que reafirman el trabajo del grupo y su estado de ánimo. En cinco partidos, Voro ha demostrado que esta plantilla –con sus carencias– armada desde la lógica y con determinados jugadores bien rodeados tiene otra cara. Incluso admite margen de mejora. Parejo y Enzo Pérez sirven como metáfora. Señalados y declarados transferibles, aborrecidos por Prandelli, han sido fundamentales en este principio de reacción. ¿La diferencia? Voro ha cerrado filas en torno a ellos y ha defendido su importancia. No hay casualidades.

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