28 de enero de 2017
28.01.2017
MERCADO

Orellana también se moja por el Valencia CF

La fuerza del chileno puede ser clave en los días finales del mercado de invierno

01.02.2017 | 14:09
Pizzi, actual seleccionador y ex del Valencia, conoce bien a Orellana.

Faltan cuatro días de mercado y la negociación entre el Valencia y el Celta por el fichaje de Fabián Orellana ha entrado en su punto álgido. El club de Mestalla, que en paralelo trabaja para hacer un hueco en el ataque con la salida de algún jugador, cuenta con una importante baza en la partida de póquer que está en marcha con los dirigentes vigueses: La voluntad del futbolista de vestir la camiseta blanquinegra. Hace unos días el agente de Orellana, Fernando Felicevich, llegó a España con la intención de encontrar una salida para su representado después de que Eduardo Berizzo, técnico celeste, dijera lo siguiente tras un conflicto de vestuario vivido con el pequeño atacante: "Orellana está apartado, conmigo no pertenece al equipo más".

De entre los diferentes clubes que han llamado a Felicevich para interesarse por las condiciones –desde España, Italia, Turquía, Inglaterra, Chile, Brasil o México–, la posibilidad de jugar en el Valencia CF es la solución de futuro que más agrada a Orellana. En Vigo, mientras tanto, fuentes de peso en el Celta apuntan que las dos ofertas que están barajando son una del Valencia y otra del extranjero. El club que ha pujado más fuerte desde Turquía por el internacional chileno es el Trabzonspor, aunque la respuesta del ex del Granada a los turcos de momento ha sido negativa. El escurridizo delantero prefiere quedarse en la liga española, donde el Espanyol también se ha interesado por su situación.

Si en los últimos días, preguntado por el interés en Orellana, Voro se ha mojado en favor de la calidad futbolística del jugador, el todavía celtiña ha hecho lo propio con el Valencia. Fabián está haciendo fuerza para que el Celta le deje marchar a un equipo que le atrae en todos los aspectos y que le permitiría continuar en la competición donde mejor se siente en el campo. "Sí, Orellana ha tenido problemas con el Celta y también es un buen futbolista, que te da cosas y ha crecido mucho. ¿Conflictivo? Uno no puede ser agresivo en el campo y fuera ser una madre de la caridad... Habrá que buscar un equilibrio dentro y fuera. Cada jugador es como es, son personas, no robots". dijo el técnico valencianista en ´El Taller Deportivo´ de la 97.7.

Como publicó este diario en días pasados, el Valencia ha avanzado en gran medida con el jugador, que está de acuerdo con lo hablado entre el club de Mestalla y sus agentes, ya que se le respetaría el contrato que tiene firmado en Balaídos, hasta el 30 de junio de 2019. El discurso público que ofrece el VCF es que la probabilidad de que se fiche ha bajado, pero se deja una puerta abierta para "una buena oportunidad de mercado" que encaje en las necesidades deportivas. Y así es como tienen en consideración al atacante chileno. De hecho, fuentes de la operación también confirmaron ayer que Valencia y Celta mantienen la negociación. Sin embargo, la consigna es desprenderse antes de alguna pieza ofensiva, como Fede Cartabia y Bakkali, que deje un espacio en la plantilla. El caso del argentino, con contrato hasta junio, es complicado y la búsqueda de una cesión para el joven belga se activó desde que él mismo la pusiera sobre la mesa. Este sábado se apuntaba en Sevilla al Betis como candidato.

En la operación Orellana resta el obstáculo del Celta. Los vigueses están molestos con el futbolista y no desean ponerle las cosas fáciles. La propuesta del Valencia rondaría los dos millones, pero el plan celtiña es esperar hasta última hora a la espera de que las cantidades, bien del Valencia bien de otro aspirante, sobrepasen los tres ´kilos´. Los dirigentes celtiñas saben que se hallan en una posición débil. Además, Berizzo ha solicitado un recambio y Orellana ocupa una plaza de extracomunitario. Por todo esto, en Vigo ha trascendido que el club estaría dispuesto a dejar al jugador en la grada hasta junio. Una medida de presión en un juego de estrategia en el que el reloj corre en contra de todos, especialmente, del Celta.

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