09 de abril de 2017
09.04.2017
REPORTAJE

Carlos Soler y David Silva, de ´chino´ a ´chino´

La sensación de este Valencia CF sigue la estela de su ídolo por fútbol, talento y creatividad

12.04.2017 | 12:25
Soler y Silva.

Carlos Soler no podía imaginarse que la noche en la que el papá de un compañero suyo lo invitó a ver un partido del Valencia desde el palco vip de Mestalla tendría la oportunidad de conocer en persona a uno de sus grandes ídolos, David Silva. El canterano, una de las principales figuras del Valencia desde que asomó en el partido contra la Real Sociedad en Anoeta, por aquel entonces era solo un niño más que soñaba con ser futbolista y pese a que siempre ha sido un talento señalado por los técnicos de Paterna absolutamente nadie, ni siquiera los que mejor lo conocen, se atrevían a adivinarle una irrupción en los términos en los que ha explotado en la élite. Tenía 10 añitos y destacaba en el alevín de primer año. Poco después sería elegido mejor jugador del torneo de Arona y ese fue, probablemente, el primer gran paso de su prometedora carrera.

Jugaba todavía como atacante, al igual que el canario –años más tarde iniciaría un proceso de tranformación que culminó Baraja reubicándole en la posición de mediocentro– y curiosamente su apodo era ´el Chino´, también como David Silva. El ahora jugador del Manchester City lo heredó de su mamá, ´la China´. La razón por la que Soler fue rebautizado con ese mote cariñoso salta a la vista nada más contemplar sus rasgos.

Ese, en resumidas cuentas, fue el marco de la fotografía a la que ha tenido acceso SUPER y que acompaña estas líneas. Soler admiraba al '21' y justo después del partido se acercó a él con timidez para pedirle una foto. El futbolista todavía a día de hoy conserva el documento y forma parte de uno de sus recuerdos más entrañables. ¡El día que compartió unos instantes con su ídolo! Diez años después de aquel episodio, la fotografía se resuelve casi como un traspaso de poder. El canterano ya es una realidad y su impulso ha conectado con la afición con la misma fuerza que cuando lo hizo Silva en aquella previa de la Liga de Campeones ante el Red Bull Salzburgo, dos fogonazos extraordinarios.

Soler –solo hace falta ver cómo brillan sus ojos, llenos de ilusión– soñaba con ser algún día como Silva, era toda una referencia para él y hoy, una década después, puede presumir de que está consiguiéndolo. El canterano recoge el testigo de la ilusión y de la capacidad creativa que exhibió el de Arguineguín en Mestalla durante las cuatro temporadas en las que estuvo en el primer equipo antes de marcharse a la Premier League previo pago de 33 millones de euros. Su exhibición ante el Celta provocó que Mestalla corease por primera vez su nombre, algo «inexplicable».

Los consejos de Voro

Pese a que fue Prandelli quien le hizo debutar en el último partido antes de su dimisión, Voro ha sido la persona que ha apostado de lleno por el canterano, incluso, llegando a convencer a Layhoon para que el Valencia le hiciera el contrato profesional. El técnico le aconseja a diario para que sea cada vez mejor futbolista y piensa que todavía le queda margen para explotar todo su potencial. "Él está mejorando a diario, tiene unas grandes cualidades y las puede desarrollar en el terreno de juego, Carlos supera las adversidades porque tiene cualidades. Está creciendo mucho, crece en la adversidad, a sus cualidades físicas añade otras excepcionales, es inteligente, un centrocampista muy completo con toda la ilusión posible. Está en fase de crecimiento, pero aún le queda mucho", dice.

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