12 de abril de 2017
12.04.2017
LA OTRA IRRUPCIÓN DE SOLER

Carlos Soler: "A mí también me daban la tabarra con los deberes"

El canterano comparte sus sacrificios en Salesianos con SUPER como testigo

17.04.2017 | 18:34
Carlos Soler: "A mí también me daban la tabarra con los deberes"
Carlos Soler: "A mí también me daban la tabarra con los deberes"

Carlos Soler regresó esta semana al patio de su colegio, Salesianos de San Antonio Abad, y SUPER fue testigo directo de todo lo que sucedió a su alrededor en una tarde que nunca olvidará. La sensación del valencianismo, alejado de los focos, aprovechó su día libre para ofrecer su testimonio a sus antiguos compañeros, los niños y niñas a los que inspira y que lo han visto crecer. Un auténtico baño de masas que digirió con asombrosa normalidad. El ´18´ fue presentado por un retaco de metro y medio del siguiente modo: "me han contado que cuando jugaba en los patios de recreo hasta los niños de infantil se paraban para ver sus jugadas, su equipo ganaba siempre los campeonatos de Don Bosco y que era muy buen estudiante. ¿Será por eso que todo el mundo habla de Soler? Sigue siendo el mismo buen chaval que salió de las aulas de este colegio". El canterano quiso hacer partícipes de su éxito a aquellos que lo acompañaron precisamente en el primer capítulo de su vida: compañeros, profesores y familiares que se dieron cita en el auditorio, donde repasó punto por punto su camino.

"Ha aparecido mi hermano Alejandro, que no sabía aque iba a venir, mi padre, Antonio, mi mamá, Mercedes, mi tía, mi abuela, mi abuelo... Quería hacer mención especial a mi abuelo porque es el que me ha llevado a entrenar, simpre ha confiado en mí, me llama todos los días a todas horas, hasta cuando estoy haciendo la siesta me llama... También a mis amigos, después me voy con ellos a ver la Champions", comenzó diciendo, "entré aquí con tres años, en primero de infantil. Era revoltoso pero tenía buenas notas. Lo único que quería era salir al patio a jugar al fútbol con mis compañeros, por eso empecé a jugar al fútbol... Disfrutaba más en el patio que en las clases". Soler repasó sus inicios en el Bonrepós, donde dio sus primeras patadas al balón hasta que un día, con siete añitos, en un enfrentamiento con el Valencia, su equipo ganó por 3-1 y él anotó los tres tantos. En primaria es cuando el futbolista comienza a llevar a cabo sus primeros sacrificios: "recuerdo que mis compañeros hacían viajes de fin de curso. Se fueron una semana a Andorra y yo no podía ir con ellos, tenía que ir a un torneo a Alginet. Al final eso se ha convertido en una rutina, he pasado por muchos sacrificios en el colegio y en el fútbol", describía, hasta que comenzó a temblarle la voy y añadió: "me pongo más nervioso aquí que jugando", lo que arrancó las risas y los aplausos de los presentes.


Justo antes de juveniles

La cosa fue complicándose cada vez más a medida que fue creciendo. La etapa previa a su paso a juveniles fue "la más dura" que ha pasado. "Fueron dos años complicados. En el Valencia yo siempre era el delantero que marcaba goles, el que se llevaba los trofeos en los torneos... Y luego lo pasé mal pero cuando uno quiere cumplir su sueño tiene que saber que nunca le van a regalar nada. Jugaba un partido sí, otro no. Llegas a pensar que es muy complicado. En el colegio,en cambio, las cosas me iban bien, lo compaginaba. Era de notables y algún sobresaliente. Hacía los deberes de castellano, matemáticas –que se me dan muy mal– y mis padres siempre me daban la tabarra, como a todos... Sacaba tiempo de donde fuera. Conseguí sacar la ESO, recuerdo la graduación, fue aquí mismo".

En cuanto pasó a juveniles comenzaron a sucederse los cambios. "Esa etapa fue hace dos años, parece que esté hablando del siglo XX pero tengo 20 años", explica, "tuve que cambiar de colegio, comencé a ir por la tarde-noche, hasta las diez. Por suerte varios entrenadores confiaron en mí. Entonces te sale todo, te diviertes, algo que con 15 o 16 años no hacía. No disfrutaba del fútbol. Todo fue rodado con el filial y ya vino la pretemporada con primer equipo". Soler entró con buen pie, recibió el apoyo de los compañeros, si bien durante las "once o doce" primeras jornadas no jugó ni un minuto. "Si hubiera jugado ahí igual no estaría donde estoy, igual no era mi momento", analiza. Ahora entrena, maravilla a la afición y estudia periodismo. Está encantado: "he cumplido el sueño de mi vida, jugar en Primera y sobre todo en el Valencia. Me quedan muchos sueños más y los cumpliré". El ´jefe del patio´ ilusiona al valencianismo.

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