07 de noviembre de 2018
07.11.2018
COPA LIBERTADORES

Leche de Almendra

El centrocampista brilla con Boca Juniors mientras el Valencia trabaja su fichaje. Ante Tigre, cuajó su mejor partido

07.11.2018 | 13:26
Leche de Almendra

La próxima final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors lo monopoliza prácticamente todo, pero el fútbol no se ha detenido en Argentina. De hecho, el campeonato sigue su curso con partidos importantes. Boca jugó el pasado domingo, compitió y ganó con un joven futbolista como figura: Agustín Almendra. Mientras el Valencia CF trabaja su fichaje, el centrocampista brilla y crece. Ante Tigre (4-1) fue uno de los mejores; su nombre aparece destacado en cada crónica.

La radiografía del diario Olé es rotunda: «Todo lo que el cuerpo técnico destaca de este chico en los entrenamientos lo está empezando a hacer en los partidos. Dinámica de jugador europeo, tranco largo, técnica y llegada al área. Hizo un jugadón individual y le puso un pase de gol a Benedetto, quien la picó y se le fue afuera». Carlos Tevez (dos goles), el lateral derecho Buffarini (también golazo) y Almendra arman un podio donde el orden de los factores no altera el producto.

Hace semanas que Guillermo Barros Schelotto apuesta por un equipo para la Libertadores y por otro para la Primera División argentina. La política de rotaciones ha permitido repartir los minutos y dar protagonismo a futbolistas como Almendra, que de otra manera hubieran tenido más difícil tener continuidad al máximo nivel. El mérito del centrocampista está en aprovechar la oportunidad al máximo. Almendra es el tercer jugador más utilizado por Guillermano, tras Goltz y Emmanuel Más, en liga y sólo Buffarini mejora su valor estadístico. El centrocampista está haciendo que lo extraordinario parezca sencillo y no lo es. La perspectiva es clave: hablamos de Boca, un club sometido cada partido a un examen final, y de un chico de la generación 2000. Almendra ha tomado el centro del campo de la versión liguera de Boca mejorando a futbolistas con la ascendencia de Fernando Gago o batiendo la competencia generacional de compañeros como Julián Chicco.

Almendra tiene sello propio. No es un jugador perfecto, todavía equivoca decisiones (como es natural con 18 años y una docena de partidos oficiales en Boca), pero llama la atención por su personalidad. Si falla no se esconde. Tiene primer toque, conducción, físico, uno contra uno, juego en largo, giro... Luce con balón y también es intenso en la recuperación. Ante Tigre se disparó hasta las 124 intervenciones. Una barbaridad que subraya el dominio de Boca y la influencia de Almendra, número uno en regates, en tackles y en pases. Además, dejó dos asistencias de remate. Está por ver si la gloria no es humo, de momento, ha perdido el anonimato.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook