09 de noviembre de 2018
09.11.2018
LALIGA

El mensaje privado de Marcelino al vestuario del Valencia CF

Hay que cambiar los resultados y tiene que ser ahora, no se admiten más actos de fe

09.11.2018 | 05:47
El mensaje privado de Marcelino al vestuario del Valencia CF

Ahora vamos a ver al Valencia CF de verdad. El paso del Young Boys ha servido para reforzar la consigna. Inmediatamente después de superar al campeón suizo, Santi Mina no advirtió por casualidad que el equipo está más vivo que nunca. El alegato –compartido– arranca después de la dura derrota contra el Girona y empieza a tomar forma en Champions. Entre partido y partido, en un momento de desconfianza general y crítica corrosiva, Marcelino trasladó un mensaje cargado de optimismo en privado: «Las victorias van a llegar».

Pese al contexto de crisis, el míster transmitió energía positiva y confianza total en los futbolistas: «Depende de los artistas». Marcelino subrayó las claves que tantas veces ha repetido en sala de prensa, descompuestas por la ausencia de resultados: La falta de acierto de cara al gol, esa pizca de suerte –buscada– que sí encontró Mina para recoger el balón al palo de Carlos Soler y hacer el 1-0, la calidad superior de la plantilla o un nivel competitivo más que aceptable.

Dos motivos sobresalen por encima del resto: «los jugadores trabajan bien» y «hay equipo», con todos los valores que eso implica en unión, en responsabilidad, en actitud e intensidad física y mental, en ganas de ganar. No lo hizo de cara a la galería. Horas antes de ganar al Young Boys, Marcelino percibió la luz al final del túnel seguro de que el fútbol va a devolver en resultados todo lo que el equipo le está dando en trabajo y sufrimiento.

Ganar no es lo mismo que empatar. Todo cobra sentido y potencia con la victoria, las treinta ruedas de prensa en bucle de Marcelino y –más importante todavía– el compromiso del vestuario. El cuerpo técnico ha apostado por blindar el vestuario y esa intención ha calado. Con sus ideas, con su estilo, con su sistema, con sus errores y sus aciertos, con sus filias y sus fobias, Marcelino ha tocado teclas con la intención de recuperar el orden. «Estoy muy contento por los jugadores», reforzó el miércoles. Por eso, se esforzó en subrayar los méritos de un equipo «injustamente tratado por el desequilibrio entre merecimientos y resultados».

Reacción desde la continuidad

El míster ha suavizado algunas obsesiones para intentar mostrar su versión más amable. Eso se sintió en sus gestos y en su acción desde la banda. También en la preparación del partido y en el once. Por primera vez esta temporada, el Valencia repitió equipo. Sin cambio de sistema, sin movimiento de piezas. La revolución ha llegado desde la continuidad, jugando con Soler desde la banda, con Mina y Rodrigo arriba, con Coquelin y Kondogbia en la sala de máquinas. Así se hizo –por fin– reconocible el Valencia 2017/18. Wass fue el único fichaje entre los titulares. La apuesta traslada un mensaje muy poderoso y tiene carga de profundidad. Marcelino ha recuperado la base desde la que agitar la competencia interna y ganar la estabilidad mínima para ir sumando piezas y enchufando jugadores.

El día después se vio un Marcelino desplegando su energía en el entrenamiento. Con mensajes de refuerzo a los suplentes sobre el césped de Paterna. Por el fondo y la forma, por la intención compartida, por los protagonistas, por el rendimiento colectivo, por el mensaje de la previa, por todo lo que sucedió en Mestalla y por el discurso posterior,

Young Boys ofrece una inyección de confianza, el golpe de autoestima y de autoridad perseguido para empezar a recuperar el atrevimiento y volver a fluir en competición. Sin embargo, todos son conscientes de una cuestión: fue sólo el primer paso. El crédito y la dimensión real de lo sucedido el miércoles depende todavía del partido de Getafe. Para que el episodio de ruptura aumente su categoría a punto de inflexión es imprescindible ganar en el Coliseum, ante un adversario todavía más duro, bien armado por Bordalás. Un pinchazo convertiría en insoportables las dos próximas semanas de parón hasta el Rayo. El equipo es consciente: enlazar dos victorias es clave. No hay margen. El crédito depende de los resultados, no se admiten más actos de fe.

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