06 de enero de 2019
06.01.2019

El Valencia CF se complica por sistema

Marcelino arriesga, cambia de dibujo y pierde la posición de fuerza en el debate táctico

06.01.2019 | 16:37
El Valencia CF se complica por sistema

Por las bajas, por las características del Alavés o por las dos cosas, Marcelino se atrevió a dar el paso que hasta ahora nunca había dado. Por primera vez desde que tomó el mando del Valencia, introdujo un cambio radical en el sistema. Hasta la fecha (en un par de ocasiones) había apostado por un 4-3-1-2, que no deja de ser una variante del 4-4-2. En Mendizorrotza fue más allá, transformó la estructura de manera radical dibujando una defensa con tres centrales y dos carrileros largos, un mediocentro, dos interiores y dos delanteros, 5-3-2 o 3-5-2. Más allá del módulo táctico, incluso más allá del resultado (obviamente la derrota no ayuda), Marcelino ha abierto en canal un debate que permanecía latente, pero en el que tenía la posición ganada, por la fuerza de su postura. No modificaba el sistema para no generar dudas en los futbolistas, para no dar síntomas de debilidad en su plan. La justificación del sistema se quedó en Vitoria, donde perdió la excusa de la firmeza y la confianza en lo entrenado. Dispuso un sistema nuevo con un cinco bajas fundamentales y mucho futbolista en roles experimentales. El contexto reclamaba soluciones sencillas y el míster apostó por complicar todo un poco más de lo debido.

Marcelino necesitaba acertar y fallo. Con el mismo once podía haber formado un 4-4-2. Con los mismos jugadores y cinco defensas pudo hacer más fuerte la medular, con Racic en lugar de Cheryshev. Ahora, cuando juegue contra el rival de turno y la pizarra demande un quinto centrocampista (por ejemplo), se le puede juzgar por no hacerlo. Ahora se le puede reclamar la sofistificación de la que ha adolecido. Ahora se le puede exigir que genere un sistema para potenciar a jugadores determinantes como Soler.


Duelos desnivelados

Marcelino se pegó un tiro en el pie ante el Alavés. En la balanza pesaron más los puntos fuertes del bloque de Abelardo que las virtudes de su equipo. Demasiado sacrificio. Metió tres centrales para contrarrestar los centros al área y el juego directo del Alavés, pero despejó el camino para Jony. Dar toda la banda a Lato y Piccini fue demasiado. Lo mismo que meter por dentro a Cheryshev, extremo nato. Wass estuvo también perdido entre dos posiciones. Parejo –que hizo un golazo y jugó mucho durante la primera parte– terminó muy solo como único mediocentro. Abelardo cerró el partido con Manu García, Tomás Pina y Brasanac en la sala de máquinas.

El dibujo final de Marcelino fue una caricatura, con Rodrigo –lejos del área– como interior izquierdo, Cheryshev de carrilero, Ferran cerca de Parejo y Batshuayi más Mina arriba. Marcelino no movió el 5-3-2, rígido hasta el final en una idea que no funcionó y de la que es prisionero.

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