18 de junio de 2019
18.06.2019
MERCADO DE FICHAJES

Cillessen por Neto... al caer

El acuerdo es total entre las partes. El criterio de Marcelino y el equilibrio del vestuario, factores determinantes

18.06.2019 | 23:23
Cillessen por Neto... al caer

El trueque está hecho. Cillessen jugará en el Valencia CF y Neto será jugador del Barça. Los clubes, después de las conversaciones mantenidas en los últimos días, han llegado a un punto de entendimiento total y está todo acordado a falta de plasmarlo en documentos oficiales, paso previo al anuncio. La operación es solo cuestión de tiempo y solo falta ponerle fecha y hora, está todo dicho y hecho. El trueque de guardametas es a pelo, es decir portero por portero y una cantidad que será la misma a pagar en concepto de traspaso por parte de los dos clubes y que está fijada entre los 25 y los 30 millones de euros. Desde el punto de vista contable el Valencia CF la califica como una operación estratégica. La argumetación es la siguiente. El club de Mestalla vender por 30 (o por 25), pone solución a su necesidad de ajustar el Fair Play Financiero antes del 30 de junio con ventas por un valor aproximado de 30 millones –la cantidad resuelve esta cuestión de un plumazo– y tanto el montante de la compra como el salario de Cillessen lo imputa a las temporadas de contrato del jugador en concepto de amortización. Lo ideal, claro está, sería vender por mucho más y fichar por menos pero en el Valencia asumen que es casi ciencia ficción por los tiempos del mercado y la capacidad de dos jugadores a los que consideran «comparables».

Es cierto que esta operación es a costa de aumentar el coste de plantilla y amortización pero no supondrá en ningún caso un problema puesto que solo lo sería en el caso de no aumentar los ingresos. El Valencia CF está obligado a crecer y está en un contexto de expansión, tanto deportivo como económico, por lo que se da por hecho que se van a incrementar los ingresos. Esa cantidad, en cualquier caso, no supone ningún desequilibrio para las cuentas del Fair Play Financiero y es que el Valencia CF tendría que generar –a falta de conocer las temporadas del contrato de Cillessen y la cantidad definitiva por su traspaso– en torno a 6 o 7 millones adicionales de ingresos. Ese tipo de ingresos no son solo en concepto de venta de jugadores sino que pueden ser también ingresos comerciales, por espónsor, televisión, por competiciones deportivas, etc. Hay margen y herramientas para ello. Esas son las claves financieras, desde el punto de vista deportivo se parte de la base de que Marcelino ha tomado la decisión de no contar con Neto y el club, una vez archivada la temporada, se ha puesto manos a la obra para dar salida al brasileño y encontrar un recambio de garantías ajustando los tiempos además a la necesidad que marcan las cuentas. El Valencia CF no es un equipo con grandes estrellas, no tiene un jugador que marque la diferencia anotando 40 goles por temporada, su fuerte reside en el bloque y como ha quedado demostrado esta temporada cuidar el equilibrio del vestuario es importante. El vestuario salvó con un cuórum interno a Marcelino –la actitud de los responsables del aparato deportivo y ejecutivo del club en este sentido fue impecable–, resistió cuando vinieron mal dadas y ha demostrado la personalidad, la sensibilidad y la madurez necesaria para repartir las energías entre LaLiga, competición europea y la Copa pese a que esta no estaba entre los objetivos que había marcado el club a principio de temporada. El vestuario es sagrado.

Una opción trabajada

Sondeado el mercado de guardametas, Cillessen encaja en todos los parámetros. El holandés ha estado en los planes del Valencia CF desde el principio –SUPER adelantó la reunión con su agente un mes atrás y anunciaba esta semana que era uno de los favoritos junto a Trapp, Dmitrovic, Anthony Lopes y Areola– y es una apuesta de consenso absoluto. Además, se moja por jugar en Mestalla. Ahí Marcelino lo tiene claro. Preservar un ambiente top, prevenir situaciones problemáticas manteniendo el nivel deportivo y evitar un agujero económico futuro –como ya sucedió con Diego Alves o Enzo Pérez, que se convirtieron en 'activos tóxicos' y acabaron saliendo por cantidades muy perjudiciales para el club, especialmente el argentino– son algunas claves.

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