04 de agosto de 2019
04.08.2019
DESDE IRAK

Perseguido por ser fan del Valencia CF

Manhal se juega la vida por su afición al fútbol y su valenicanismo

04.08.2019 | 13:26
Perseguido por ser fan del Valencia CF

El sentiment no tiene límite. Algunos pueden decir que la barrera la marca Mestalla, pero están equivocados. Hay vida más allá del templo, más allá de València, incluso de las fronteras españolas. El apoyo al club se ha visto en numerosas gradas cuando el Valencia CF pisó terreno ajeno, pero el amor por la blanquinegra se demuestra hasta en la situaciones más inhóspitas como una guerra. Es el caso de Manhal Ahmed, presidente y fundador de la Asociación de aficionados del Valencia CF en Irak que agrupa a cerca de 870 valencianistas.

Este iraquí de 34 años se enamoró del club en 1999. Año de Copa, Supercopa de España y de estreno en la Champions League. Desde entonces, Manhal siempre alentó. Había un murciélago en una urbe mesopotámica –Sharqat, ubicada al norte de Bagdad, en la zona norteña de la provincia de Salah Ah Din– que seguía todos los partidos a pesar de la situación que se vivía en Irak. Durante casi diez años se vivió la segunda guerra del Golfo, pero el verdadero problema llegó con la entrada del Estado Islámico –ISIS– en la nación asiática.

Corría 2013 cuando Manhal, soldado del ejército iraquí, se planteó unir a todos los valencianistas del país. No obstante, la entrada de las tropas del ISIS a Sharqat cambió las reglas de la sociedad respecto a los espectáculos deportivos. El fútbol estaba totalmente prohibido. Practicarlo y contemplarlo. «No pude soportar esa decisión, no podía estar sin ver al Valencia CF y con mi familia –esposa y cuatro hijos– pensamos huir de allí», rememora Manhal. Tal era el peligro que este valencianista recibió una llamada amiga que los alertó de que el Estado Islámico iba a por ellos debido a sus planes de fuga.

El estado de alarma declarado por el ISIS llegó a dejar situaciones dantescas. Como el asesinato de 13 adolescentes al ver un partido de la Copa Asia entre Irak y Jordania en Mosul –enero de 2015– o un atentado con 41 muertos en un duelo amateur en Iskandariya –marzo de 2016–. Además, había una condena de 80 latigazos a aquellos que portaran camisetas de fútbol. No fue hasta marzo de 2018 cuando el deporte rey volvió a Mosul.

Afición en el crudo invierno

La huida de Manhal los llevó a una aldea dela ciudad de Hawijah –al oeste de la provincia de Kirkut– en agosto de 2014. Durante siete meses, los valencianistas sufrieron por el frío, el hambre y enfermedades pero nunca abandonaron al Valencia CF. «Tenía un receptor y una pequeña televisión. Si vosotros veis los partidos desde vuestro cálido hogar, recuerden que mis hijos lo vieron en una casa sin vidrios en las ventanas y sin puerta», relata Ahmed sobre un periodo donde sus vástagos perdieron un año escolar. Sin embargo, las tropas del ISIS volvieron a la carga.

En marzo de 2015, Ahmed recibió otro aviso y junto a su familia se arriesgó ir a la capital, Bagdad. Cruzaron el desierto a pie y en coche, sin dinero. Se alojaron en casa de unos familiares y a pesar del peligro general, en la capital estaban a salvo. No así su familia en Sharqat.

Ante el impedimento de aprisionar a Mahmed, el ISIS fue a por su madre y hermanos. La reunión familiar se produjo en mayo de 2015, en una nueva ciudad, Samarra. Allí se establecerían 6 meses y empezaría la verdadera aventura de agrupar a los murciélagos iraquíes.

Empatía con la grada

La pesadilla terminó en septiembre de 2017. Fecha en la que Manhal y los suyos volvieron a casa, a Sharqat donde aún viven y animan al Valencia CF. El deseo de Manhal Ahmed es que sus retoños visiten alguna vez Mestalla. «Todo esto valió la pena por mis hijos. Yo sueño cada noche con que entro por las puertas del estadio», apunta el iraquí que desea «recibir algún día una invitación formal del club para conocerlo. Amamos a los valencianistas, nos emocionamos cuando os vemos alentar pero nunca tuvimos la oportunidad de verlo en directo».

En su momento, estos fans pidieron el reconocimiento por parte del club pero «recibimos promesas, nunca hechos. Lo necesitamos para poder reunirnos en masa como lo hacen los seguidores del Madrid, Barça o Liverpool», explica Manhal. Más allá de esto, desde la Agrupación de Peñas Valencianistas desconocían de la existencia de este grupo e invitan a que se formalicen.

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