08 de septiembre de 2019
08.09.2019
HUMILDE Y TRABAJADOR

Manu Vallejo, el delantero del pueblo para el Valencia CF

El padre de Manu cuenta cómo su hijo le ayudaba en el bar familiar mientras perseguía ser futbolista

08.09.2019 | 20:22
Manu Vallejo, el delantero del pueblo para el Valencia CF

La personalidad de Manu Vallejo encaja como anillo al dedo con una de las frases emblemáticas del Valencia CF en los últimos años. "Es imposible vencer a quien nunca se rinde". El futbolista gaditano, como relata su padre en SUPER, "ha vivido desde chiquitito" la cultura del esfuerzo. El trabajo ha sido el enlace que en poco más de un año le ha llevado de jugar en Tercera a fichar por el Valencia CF y mantenerse en la nómina de delanteros del equipo que dirige Marcelino.

"Lo que ha hecho siempre ha sido trabajar. Desde muy pequeño le inculcamos que en esta vida sin trabajo va a lograr muy pocas cosas. Manu ha tenido la suerte de nacer en una familia de gente trabajadora y lo ha sabido traspasar a su mundo, al deporte, para alcanzar objetivos", argumenta Javier Vallejo en uno de los pocos ratos de asueto que le deja la frenética 'Venta Espadita' en Chiclana de la Frontera.

En esta turística localidad de la costa de Cádiz la familia Vallejo regenta un enorme bar-cafetería "donde hay trabajo a todas horas". Años atrás el joven Manu "ayudaba en los momentos de más asistencia" sirviendo detrás de la barra. "Me ha echado muchos cables cuando estaba en la cantera del Cádiz... y lo hacía bien porque sabía que podía ser su futuro. No había que obligarle, pero gracias a Dios cogió el camino del fútbol", dice Javier, ex jugador que llegó a "probar en el Madrid" y jugar de extremo con el Marbella en Segunda B. Hoy la herencia futbolística descansa en sus hijos. Además de Manu, el más pequeño, Álvaro, es juvenil de segundo año en la escuela del pueblo.

La constancia, día a día, condujo a Manu Vallejo al primer equipo del Cádiz, a fichar por un grande de la Liga, a la selección sub-21, con la que se colgó el oro de campeón europeo, y a hacerse un sitio al lado de Rodrigo, Maxi Gómez y Gameiro. Sus padres hoy están "en una nube". "Mi mujer, Ana, y yo estamos muy felices porque Valencia es una plaza muy difícil y lo vemos contento. Aunque tenga pocos minutos, sé que nunca se va a rendir. Desde que era un 'retaco' ha querido ser futbolista y con trabajo lo está consiguiendo", comenta el padre.

El camino del chiclanero de 22 años, sin embargo, no ha estado adornado con rosas. Hace dos años Manu Vallejo estaba en Primera Andaluza, categoría por debajo de Tercera. La familia todavía recuerda el año "en el que se partió el dedo pequeño del pie y estuvo tres meses sin jugar" o la decepción de ir al Juvenil B del Cádiz después de quedar subcampeón de Andalucía con sus compañeros del Cadete, que pasaron al División de Honor. "Pero ese mismo año ascendió, luego al filial en Tercera", comenta Javier.

Hoy Manu es un "orgullo" para Chiclana, lugar al que ha regresado estos días sin entrenamientos para descansar al lado de familiares y amigos. En la actualidad el delantero del Valencia CF es el único jugador del pueblo en la élite de Primera. "Que se haya quedado, cuando el Valencia puede fichar por medio mundo, es lo que más orgullosos nos pone. Los clientes del bar me dicen que tiene mucho mérito, sin nombre, viniendo de Segunda como decía Marcelino... El trabajo está garantizado con Manu, así ha hecho realidad su ilusión de niño", recuerda el papá de un Manu Vallejo que aprendió a darle a la pelota entre las calles del barrio y los partidos de infantiles y juveniles que pedía ir a ver a su padre.

El fútbol en la sangre

"El fútbol lo ha mamado en casa. Yo jugué y llegué hasta Segunda B. No me gustaba que fuesen exigente conmigo y yo no lo soy con mis hijos... al final compaginaba el trabajo con el equipo del pueblo hasta que lo dejé. Por eso, el verlo ahí arriba me hace una ilusión doble. Manu es mucho más competitivo que yo, a veces nos comparan, pero él es más constante, él sólo puede guisarse y comerse las jugadas", dice el progenitor del punta gaditano. Por último, Javier cuenta con gracia como el pasado 1 de enero tuvo que inventarse una excusa por no poder organizar, como cada año, la comida familiar de Año Nuevo. Manu y sus padres tenían ese día en Sevilla una cita con Pablo Longoria, director del Área Técnica del club. "Había que guardar el secreto y los engañamos a todos... nos dijo que querían ficharlo porque le vieron una frescura e ilusión distintas".

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