24 de octubre de 2019
24.10.2019
Superdeporte
DOS PARTIDOS SEGUIDOS EN MESTALLA

Las cábalas del Valencia CF en Champions League

La clasificación está difícil, pero el equipo depende de sí mismo

24.10.2019 | 22:58
Las cábalas del Valencia CF en Champions League

Berna no puede compararse con Lille. Primero, por lo obvio: el nivel del adversario. El Young Boys era campeón de Suiza, bien dirigido y con jugadores interesantes. Correcto, pero los franceses están en otro escalón, por el campeonato en el que compiten y por el potencial o el estatus de sus futbolistas: José Fonte, Çelik, Bradaric, Benjamin André, Soumaré, Yazici, Bamba, Osimhen, Ikoné... El Valencia CF hizo un partido horrible en el Pierre-Mauroy, pero en el Stade de Suisse rozó el esperpento. El gol de Ikoné en el tiempo extra aplicó justicia en un deporte que no entiende de ecuanimidad. De hecho, hasta el minuto 94, las crónicas estaban dirigidas a subrayar el nivel de Gabriel Paulista y el ejercicio de resistencia heroico. La expulsión de Mouctar Diakhaby cambió el paso de la recta final. Al central le faltó madurez y cometió un error tras un gran partido. Hoy estaríamos hablando del zarpazo de Cheryshev, tras la convinación maravillosa de Parejo, Maxi y Gameiro, en lugar de meter el bisturí en los problemas en el centro del campo o en la salida de balón. La presión del LOSC, su nivel físico y táctico, fue Champions. Berna y Lille no son lo mismo, aunque lo parezca. Hace un año, el Valencia CF necesitaba una serie perfecta, ganar al Young Boys en Mestalla, sumar o ganar en una fortaleza como el Allianz de Turín y superar al Manchester United, de nuevo en casa. Ahora, todavía depende de sí mismo y tiene dos partidos consecutivos en Mestalla, ante el Lille y Chelsea, donde tiene que hacerse fuerte desde el fútbol y desde la alianza con la afición.

El escenario es complicado pero las opciones de clasificación están ahí. El Valencia CF puede ganar a cualquiera... y perder contra cualquiera de sus rivales también, como se ha demostrado. El intercambio de golpes en el grupo se ha abierto, por pura igualdad. Todos se miran a los ojos y el que más puede, suma. Ese equilibrio es malo y bueno. Pero marca una diferencia sustancial respecto al año pasado, cuando había un club por encima del resto, la Juve. Asaltar el Johan Cruyff Arena es difícil, pero no tanto como sumar en casa de la Vecchia Signora. El Valencia llevaba derrota, empate y empate. La serie hoy es victoria, derrota, empate. Son dos puntos más. Tras la tercera jornada, la Juve llevaba nueve puntos, el United cuatro, el Valencia CF dos y el YB uno. En este momento, Chelsea y Ajax están a dos puntos del Valencia (seis, por cuatro de los españoles) y el Lille está dispuesto a ganar o rascar. El empate del miércoles resta iniciativa y añade mucha tensión. Es evidente, el equipo no tiene margen y toca hacer bueno el punto exprimiendo al máximo el factor Mestalla. Los octavos pasan por luchar juntos, los futbolistas y la grada. El curso pasado, la derrota de la Juve ante el United en Turín y el gol de Fellaini ante el Young Boys, con control previo con la mano (0-1), jugaron en contra. El VAR está para corregir esos errores. Hace falta la mejor versión de todos, pero la Champions está viva y abierta.

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