08 de febrero de 2020
08.02.2020
CRÓNICA
Getafe30Valencia 

Bordalás se come a Celades

El Getafe somete a un Valencia liviano y sin fuelle que no estuvo a la altura

08.02.2020 | 18:41

El Coliseum no es hoy en día una plaza en la que baste con bajar al barro. Lo demostró el Valencia, al que le faltaron piernas y juego para estar a la altura. Jorge Molina, como Soldado el pasado martes, lo machacó con un doblete. Y en plena masacre Mata remató la faena. Cuatro días después de fracasar en la Copa, Celades volvió a no dar con la tecla en una final anticipada por la Champions. Se perdió contra el Granada, más allá del VAR, porque faltó fuelle, pero salvo por Gayá y los sancionados contra el Getafe jugaron otra vez los mismos. Florenzi, convertido en la imagen de la impotencia, tardó un rato más que Carboni en que lo expulsaran. Su Figo fue Cucurella, al que cazó por detrás. Una metáfora de lo que fue el partido, con el Getafe siempre varios pasos por delante y los futbolistas blanquinegros desarbolados y en estado de shock.

El Valencia no estuvo a la altura de un reto que era de máxima exigencia por la importancia de los puntos y la insolencia del rival, para más inri escocido desde la temporada pasada. Hubo tensión y bronca, como no podía ser de otra manera. Pero el equipo de Celades, por mucho que se revolviera con la patada de Kenedy a Gayá, continúa sin superar sus vaivenes y no jugó con la pinta de un equipo de campanillas. Sí que lo hizo el Getafe, que además lo hizo con el fuego de quien perdió la opción de serlo en la penúltima jornada. Con mejor consciencia de sí mismo y un punto macarra, los de Bordalás funcionaron como una máquina. Sin excesos pero sobrados de adrenalina fueron superiores tanto por consistencia como por juego y especialmente por intensidad, el gran lunar valencianista.

En las antípodas del de Celades, el de Bordalás es un equipo sólido, convencido de sus posibilidades y sin florituras. Tres cualidades a las que sumó a dos delanteros de acción y peligro como Molina y Mata. El técnico alicantino del Getafe, como con su pareja de artilleros, ha construido un bólido con piezas de desguace. A toda mecha de principio a fin, para el Valencia no hubo manera de zafarse de una tela de araña que se tejía a un ritmo febril. Nyom, tirando de piernas, cortó el único intento de contraataque en toda la tarde. Como si llevara escrito en la frente que sería peor la bronca en el vestuario que la amarilla. Así es este Getafe, para el que la disciplina táctica y la presión asfixiante son la Biblia. Florituras y sutilezas ni media. Todo fútbol comprimido, sin aire entre las juntas. Una avalancha.

El Valencia, pese a tener mejores jugadores y más variedad de recursos, solo existió en su faceta defensiva. Sin ni siquiera chutar entre palos, estuvo más que chato en ataque. Lo peor, aun así, ocurrió en el centro del campo, inexistente con Parejo y Kondogbia. Las consecuencias las pagaron los defensas, que vivieron en continuo estado de emergencia. Sólo dos jugadores se salvaron de las dudas permanentes: Gabriel, que amagó con haberse roto en el calentamiento, y sobre todo Jaume Doménech, cuyas paradas permitieron llegar al descanso con empate. El portero es el único jugador que verdaderamente comprometió a Celades cuando aún no era titular, pero sus guantes no alcanzan para tanto. Se lució ante Maksimovic y Cucurella, con palomita incluida, y paró hasta donde pudo a Mata y sobre todo a Molina. El valenciano marcó el primero de rechace y el segundo con una maniobra de clase. Fue el primer jugador en marcar diez goles en Primera con 36 años y, con casi dos más, ya lleva cinco.


En la portería contraria no hubo noticias de Maxi Gómez ni Rodrigo. El primer y único acercamiento del uruguayo, que al menos cuerpeaba en todas las refriegas, fue pasada la media hora. La de los delanteros suele ser una figura más relevante en los malos tiempos que en los buenos y los del Valencia, sin oportunidades para hacer caja, pasaron por el partido como almas en pena. Encima Rodrigo, superado el bache del mercado, sigue jugando con el lastre del físico. Fue el primer cambio, por Guedes. Después entraron Kang In y Sobrino. Todos igual de instrascendentes.

En una temporada con debates de más ruido que temperatura real, el que cada vez se pone más caliente es el de Parejo. Esté o no boqueando en busca de oxígeno, la realidad es que el metrónomo del Valencia, si no se juega a lo que a él le va, deja de existir. Las expectativas que tiene que soportar son enormes, pero el centro del campo, siempre que necesita energía en combustión, acaba volviéndose liviano. Ni siquiera Ferran acudió esta vez al rescate porque no tuvo el filo de la pelota ni cómplices. Tampoco un plan tan bien trabajado como el de Bordalás.

-- Ficha técnica:

    3.- Getafe: Soria; Damián, Djené, Etxeita, Olivera; Nyom (Kenedy, m. 60), Arambarri, Maksimovic (Timor, m. 88), Cucurella; Jaime Mata y Jorge Molina (Ángel, m. 80).

    0.- Valencia: Domenech; Florenzi, Gabriel Paulista, Diakhaby, Gaya; Ferran, Parejo, Kondogbia, Carlos Soler (Kang In, m. 69); Rodrigo (Guedes, m. 59) y Maxi Gómez.

    Goles: 1-0, min. 58: Jorge Molina; 2-0, m. 67: Jorge Molina; 3-0, m. 87: Jaime Mata.

    Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Comité del País Vasco). Mostró cartulina amarilla a Nyom (m. 24), Damián (m. 63) y Arambarri (m. 75) por parte del Getafe y a Ferran Torres (m. 63), Gabriel Paulista (m. 64) y a Diakhaby (m. 71) por parte del Valencia. Expulsó a Florenzi (m.78) con roja directa.

    Incidencias: partido correspondiente a la vigésimo tercera jornada de LaLiga Santander disputado en el Coliseum Alfonso Pérez de Getafe ante 13.070 espectadores, 500 del Valencia. 

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