16 de febrero de 2020
16.02.2020
CHAMPIONS LEAGUE

En Milán como en casa

El Valencia está obligado a exportar a Italia la versión competitiva de Mestalla

16.02.2020 | 11:04
En Milán como en casa

Más allá del empate, el duelo frente al Atlético deja una lección aprendida en el vestuario del Valencia CF. Dos de los mejores jugadores del sábado, Geoffrey Kondogbia y José Luis Gayà, coincidieron claramente en describir el camino a seguir. «Debemos mantener este nivel de activación, de intensidad. En los últimos partidos nos había faltado eso... Es el fútbol. Lo más importante es que nos hemos levantado, hemos reaccionado y ahora hay que continuar así», argumenta el '6' centroafricano.

Las derrotas en Getafe y Granada –con la eliminación en la Copa incluida– hirieron el orgullo de un grupo unido. Mestalla, donde el Valencia únicamente ha caído en dos ocasiones desde mayo de 2019 –Arsenal (2-4) y Ajax (0-3)–, se presumía como el escenario perfecto para recobrar el pulso a pocos días de la Champions. Y así fue, con su hinchada de testigo, los blanquinegros jugaron «con algo que faltaba en los últimos partidos». «Hemos vuelto a demostrar que somos un equipo, luchando hasta el final», añade Kondogbia, que anima «a ver lo que se ha hecho bien» para el miércoles.

En lo que va de Liga únicamente Barça y Madrid han sido más productivos como locales que el Valencia. Los de Albert Celades no conocen la derrota en los 13 partidos ligueros jugados en la Avenida de Suècia. Además, después de 16 encuentros oficiales, sólo el Ajax conquistó Mestalla con una victoria. Nadie más lo ha hecho. Real Madrid, Sevilla, Real Sociedad o Chelsea no pudieron pasar del empate, mientras que Barcelona y Villarreal se marcharon derrotados.

El equipo y los más de 40000 habituales en el estadio han construido una atmósfera inexpugnable para los rivales. Una sensación de fortaleza que, sin embargo, contrasta con los resultados experimentados a domicilio. Hasta el momento esta irregularidad del Valencia ha pivotado sobre cuatro variables: Dos en positivo, vitalidad en el entorno de Mestalla y un ataque eficaz. Y dos en negativo, fragilidad defensiva, agravada cuando el partido se disputa a kilómetros de casa. Ocho de las nueve derrotas –algunas demasiado abultadas– han sucedido fuera. Por ejemplo, las sufridas en Barcelona y Pamplona, o las más duras durante 2020, Supercopa, Mallorca o Getafe.

Ahora en este tramo decisivo, con la reaparición de la Liga de Campeones y las eliminatorias del KO, el equipo del murciélago está obligado a trasladar toda la energía que transmite en Mestalla al escenario Champions de San Siro. Las virtudes de la Atalanta –verticalidad, intensidad y potencia física– forzarán a los blanquinegros a poner todos lo sentidos en la ida de los octavos de final. «Salimos con la mentalidad buena y hay que seguir con esta sensación y luchar en Champions», dice José Gayà, que recuerda como «en casa» no están fallando. «Afrontamos el partido con ilusión. No todos los días se juegan unos octavos de Liga de Campeones. Sabemos de la importancia para el club y la afición, iremos con la mejor mentalidad. Debemos marcar porque si no marcamos pasaremos dificultades en la eliminatoria», comenta el '14'.



Razones para la «ilusión»

Los precedentes en Stamford Bridge y Ámsterdam son una garantía para esperar la versión más competitiva del Valencia, que tiene por delante el reto de ser en Milán el mismo equipo que atemoriza a sus adversarios con Mestalla de fondo. Precisamente, San Siro –Giuseppe Meazza– es un escenario históricamente familiar para el Valencia. Allí fue el primer partido del club en Italia, un amistoso contra el Inter en 1958. Cuatro años más tarde, los campeones de la Copa de Ferias de 1962 sellaron previamente el pase a las semifinales tras empatar en Milán con el gran Inter del español Luis Suárez. En tiempos más modernos, el Valencia regresó al campo italiano que más veces ha pisado. El mejor de esos recuerdos llegó en febrero de 2007. Las tablas en la ida con los nerazzurri, gracias a goles de Silva y Villa, sirvieron para clasificarse a cuartos de Champions después del 0-0 posterior en Mestalla. Muchos de los 2200 valencianistas presentes el miércoles en las gradas, evidentemente, evocarán aquella final perdida en 2001 ante el Bayern en los penaltis.

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