31 de marzo de 2020
31.03.2020
Superdeporte
HISTORIA

La parranda detrás del "míreme a los ojitos"

El entrenador le echó en cara al brasileño que días antes había estado en una fiesta privada en un hotel de València

31.03.2020 | 19:36
La parranda detrás del "míreme a los ojitos"

La temporada 96/96 se le hizo corta al Valencia CF de Luis Aragonés. A poco que hubiera durado unos partidos más, le habría dado tiempo para dar caza al Atlético de Madrid de Radomir Antic, Kiko y Milinko Pantic. Llegó al último partido de Liga con posibilidades pero necesitaba que los rojiblancos perdieran en el Vicente Calderón ante el Albacete y no fue así. Con goles tempraneros de Kiko y Simeone ganaron 2- 0 a los manchegos y se proclamaron campeones de Liga.

Pero había más tragedias en aquel Valencia CF, su estrella y máximo goleador, el que había sido sin duda el mejor futbolista del campeonato, se marchaba al Real Madrid. El presidente blanco recientemente fallecido por coronavirus, Lorenzo Sanz, pagó la cláusula de rescisión de Mijatovic y el montenegrino voló por 1.200 millones de pesetas en lo que fue el gran traspaso del fútbol español hasta ese momento. El primer clausulazo.

Llegó la hora de hacer un nuevo equipo y Luis Aragonés le pidió al presidente Paco Roig un delantero que hiciera quince goles. Roig puso a trabajar al entonces secretario técnico Jesús Martínez pero apareció Minguella, representante de futbolistas, y le ofreció al presidente la posibilidad de fichar cedido al brasileño Romario, que tras ganar el Mundial del 94 pegó la espantada del FC Barcelona y regresó a Brasil.

Paco Roig habló con el presidente del Barça José Luis Núñez, que aceptó que Romario fuese cedido al Valencia CF y después llegó a un acuerdo con el delantero. Alertado de que a Luis Aragonés no le convencía el fichaje del brasileño, Roig se plantó en casa del Sabio de Hortaleza, en la urbanización Mas Camarena, junto a la ciudad deportiva del Valencia CF. Usted me pidió un delantero que marque quince goles y yo tengo todo arreglado con el Barça y con Romario, pero me han dicho que a usted no le gusta Romario, le dijo, pero Luis aceptó el fichaje del brasileño sin problemas, asegura Roig.

Pero pronto llegaron los problemas. Luis no quiso hacer el discurso ante la afición el día de la presentación y no alineó a Romario en el partido trascendental de UEFA ante el Bayern de Munich. Ese día jugó en ataque un jovencito argentino llamado Claudio Javier Piojo López. Ganó el Valencia CF 3-0 en Mestalla con goles de Gabi Moya, Engonga y el Piojo y terminó eliminando al conjunto bávaro en el partido de vuelta después de que Zubizarreta parase un penalti y el choque terminara 1-0.

Aragonés se hizo fuerte y no tragó con Romario hasta que un día explotó todo, en uno de los episodios más conocidos de la historia del club de Mestalla. El día en que Luis le dijo a Romario en un entrenamiento "míreme a los ojitos". Mucho se ha dicho y escrito de aquel episodio que comenzó en los vestuarios. El técnico le afeó en el vestuario al brasileño que días antes había estado de fiesta en un conocido hotel de la ciudad, pero Romario le dijo "yo no estaba, yo estaba durmiendo en la habitación de al lado", y se marchó dándole la espalda al técnico madrileño.
Luis salió a por él, y ya en el campo de entrenamiento Romario siguió dándole la espalda y su versión, yo no estaba en la fiesta. El enfado de Aragonés pasó a mayores y ante las cámaras de televisión le dijo aquello de "míreme a los ojitos cuando le hablo".

Fuentes del Valencia CF de entonces aseguran que Romario no estuvo en aquella fiesta del hotel de la ciudad, eso sí, estaba su hermano, que ejercía además de su agente, y todos sus amigos que vivían con él en la ciudad. El desencuentro entre entrenador y futbolista fue desde entonces imparable. El jugador cargó contra Luis en rueda de prensa. "Hago siempre lo que me pide y no está contento, siempre hay uno que tiene que pagar los platos rotos" dijo Romario de Luis en rueda de prensa. "Para mí es un jugador más y a veces se queda fuera", decía el técnico cuando le preguntaban por la suplencia del brasileño.



Romario regresó a Brasil y la temporada siguiente, cuando Valdano cogió las riendas del banquillo valencianista volvió al equipo más motivado si cabe, pero tras marcar un golazo en pretemporada al Altético de Madrid se lesionó de gravedad, el equipo no arrancó en la liga y Valdano destituido. El recambio fue el italiano Ranieri, un técnico que llegaba con ideas muy diferentes a las de los 'dibujos animados' de Valdano. Romario ya no cabía en el proyecto. Roig presentó a ' Rinaldi' y ahí empezó a gestarse un equipo campeó que terminó conquistando la Copa del Rey en 1999 ante el Atlético de Madrid. Pero esa, es otra historia.

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