16 de octubre de 2020
16.10.2020
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Momento de entrenador

Unai Emery elogia a Javi Gracia, pondera la plantilla y espera un Valencia en modo Real

17.10.2020 | 00:56
Momento de entrenador

Unai Emery conoce bien a Javi Gracia. Por eso, espera un Valencia bien organizado, competitivo pese a las turbulencias, preparado en la estrategia. Emery domina València y el Villarreal no tiene tantos secretos para Gracia, que estuvo en la casa grogueta como futbolista y como entrenador. Los dos técnicos mantuvieron una buena relación durante su etapa en la Premier League y coincidieron en el vestuario de la Real Sociedad, una temporada (1995/96). Los dos son conscientes de que este partido tiene una trascendencia enorme.

Unai Emery es consciente de la responsabilidad que tiene. El Villarreal ha apostado muy fuerte por él y por el proyecto. Todo lo que no sea estar en Europa será un golpe muy duro. El club no está acostumbrado a semejantes expectativas, pero esa es la realidad que han buscado. El cambio en el banquillo y la inversión apuntan hacia el top-4, hacia la Champions. Es el tren del Sevilla con uno de los técnicos esenciales para entender la dimensión del Sevilla actual. La presión puede pesar, pero es un factor con el que han convivido la mayor parte de sus futbolistas: Raúl Albiol, Iborra, Parejo, Coquelin o Paco Alcácer conocen la sensación. Asenjo, Trigueros, Jaume Costa, Bacca, Moi Gómez o Gerard Moreno tienen una trayectoria importante ya. Unai es la última garantía, viene de Sevilla, París-SG y Arsenal. Todo clubes tremendos, terribles en exigencia. Es un líder en madurez y va a manejarse en un escenario ideal para encontrar su mejor versión.

La diferencia entre Villarreal y Valencia duele a la vista, en fondo y forma. Unai lo subrayó en una entrevista reciente en El Periódico Mediterráneo, habló de sentimiento, de pertenencia. No es fácil decir lo que dijo de PSG o Arsenal: «El Villarreal no tiene nada que envidiarles en ejecución». Su ataque de romanticismo fue un cuchillo a la yugular de Meriton.


Su salida y reconducir a Kondo

En la rueda de prensa previa, Unai siguió jugando su partido. Habló de la importancia de la baja de Gerard, restó valor al caso Kondogbia y enunció el coste de Gabriel, Diakhaby, Maxi o Guedes; insistió en el potencial de la plantilla de Gracia, «con jugadores como Racic», en el compromiso de Jaume, Gayà o Soler. Recalcó que la brecha en la clasificación no es tanta (un punto) y quiso compartir ese factor presión; echó mano de ese argumento tan manido de que el Valencia es más peligroso herido. Por sus palabras, Javi Gracia no comparte la opinión. «La victoria 0-1 ante la Real Sociedad advierte el tipo de rival al que nos vamos a enfrentar», reforzó Unai. El discurso groguet es que el Valencia tiene plantilla para pelear por Europa League.

Es el momento de Javi Gracia. Empezando por la sala de prensa. Tras plantear su salida, tiene un más difícil todavía: trasladar serenidad, tensión competitiva y convicción. Tiene trabajo y varios frentes, uno es reconducir la situación de Kondogbia, una apuesta 100% suya. Momento de entrenador.


'Confidentes' durante su ciclo Premier League

Los precedentes advierten que Emery le tiene tomada la medida a Javi Gracia. Son ocho partidos, siete triunfos para el ahora técnico groguet y un empate. No es por eso que Emery le dedicó buenas palabras a su colega; son de la misma generación (48 y 50 años) y coincidieron un curso en la Real. Alguna vez ha contado Emery que cuando se abrió la posibilidad de fichar por el Arsenal, Gracia fue una de las primeras personas a las que llamó para consultar por la vida Premier. El campo de entrenamiento del Watford está cerca de la base del Arsenal y hubo quedada para intercambiaban opiniones.

'Sky Sports' contó que Gracia se encontró con Emery en Hondarribia, se pusieron a charlar de fútbol y coincidió con la llamada del Watford para decirle que habían decidido despedirle.



Gracia conoce la casa 'grogueta' como jugador y entrenador

Javi Gracia llegó al Villarreal  con 29 años, después de haber roto en el Lleida de Mané, de haberse asentado en el Valladolid y de haber hecho carrera en la Real Sociedad. Era un buen mediocentro, un jugador de equipo. Llegó para recuperar la categoría, para volver a Primera, en el penúltimo ascenso. Cuatro temporadas estuvo (1999-2003), hasta que se fue al Córdoba, donde colgó las botas. En ese ciclo coincidió con entrenadores como Caparrós, Paquito, Víctor Muñoz o Benito Floro. Era el Villarreal de Arruabarrena, Martín Palermo o Diego Cagna, de Xavi Roca, Javi Calleja, Amor, Jorge López, Craioveanu, Unai, Moisés, Galca, Pizzi, Unanua, Javi Venta, Ballesteros, Guayre... mucho mítico. Terminó con gente como Marcos Senna, Belletti o Pepe Reina. Se quedó a un partido de los 100 oficiales.

Con esa sensibilidad de entrenador a flor de piel, su primer paso lo dio en el juvenil División de Honor groguet. Al filial llegó en 2010, tras dos buenas experiencias en Pontevedra y Cádiz. En el B no terminó la temporada, encadenó una racha de seis puntos sobre 39 y las últimas cuatro jornadas las dirigió Molina. Pese a todo, fue un curso importante a nivel de aprendizaje y dejó huella: Gerard Moreno (18 años) y Moi Gómez (16 añitos) debutaron en Segunda de su mano. En Miralcamp pidió el fichaje de Jaume Costa y coincidió con la promoción de Mario Gaspar.

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