Ya se sabe que la Luna ejerce una influencia natural sobre la Tierra, entre otras cosas por la atracción gravitatoria que ejerce sobre nuestro planeta (las mareas son un ejemplo), pero la luz que refleja también afecta a las especies animales y vegetales. Ahora, un estudio de la Universidad de Florida ha descubierto que los tiburones se ven influidos por las fases de nuestro satélite.

Este estudio sugiere que se producen más ataques de tiburones cuanto más avanzada está la fase de la Luna, es decir, cuando más iluminada se encuentra.

Las causas exactas siguen sin estar claras, pero los científicos hallaron que, en promedio, hay más ataques en los periodos de mayor iluminación lunar y menos cuando la luna apenas está presente.

Muchos tipos de animales muestran comportamientos relacionados con las fases lunares, pero hasta la fecha se han realizado pocos estudios que analicen la conexión entre las fases lunares y los ataques de tiburones.

Los tiburones atacan excepcionalmente pixabay

Lo que convierte en interesante a esta última investigación es la abundancia de datos empleados por los científicos. Sus descubrimientos se basan en un registro global de ataques protagonizados por tiburones recopilado durante un periodo de 55 años, desde 1960 hasta 2015, procedentes del Archivo Internacional de Ataques de Tiburones del Museo de Historia Natural de Florida, en EEUU.

Tras estudiar detenidamente las fechas en que ocurrieron esos ataques, los investigadores comprobaron una clara correlación entre las fases lunares y estos episodios, si bien las razones siguen siendo desconocidas.

“No se trata de que, como hay más luz en esas noches, los tiburones ven mejor, pues la mayoría de los ataques tienen lugar durante el día. Sin embargo, la Luna puede ejercer otras influencias sobre la Tierra y sus océanos de formas más sutiles, como la atracción gravitatoria, que vemos al producirse las mareas”, señaló uno de los responsables de la investigación, Steve Midway.

Los científicos consideran que aún es demasiado pronto para demostrar que la iluminación lunar es un factor desencadenante de ataques de tiburones. Sin embargo, sus nuevos datos sirven para entender mejor estos episodios y podían ser útiles para realizar recomendaciones a los centros de actividades recreativas de buceo.

Los ataques son excepcionales

El mismo profesor es el autor de un estudio anterior sobre la frecuencia de los ataques de escualos a humanos.

Ese otro estudio revela que, aunque la cantidad de ataques de tiburones ha aumentado con el tiempo, la tasa de ataques es baja y el riesgo de ser atacado por un tiburón es muy variable en todo el mundo.

Grupo de tiburones pixabay

Midway y sus colaboradores realizaron el primer análisis estadístico de los ataques de tiburones en todo el mundo utilizando también el mismo banco de datos del Museo de Historia Natural de Florida.

"A medida que aumenta la urbanización a lo largo de la costa y en las comunidades de playa, más residentes y turistas frecuentan sus aguas. Con más personas en el agua, aumenta la posibilidad de un ataque de tiburón. Sin embargo, debo enfatizar el hecho de que no todos los lugares del mundo experimentaron un aumento del número de ataques. E incluso en los lugares donde vimos un aumento, las probabilidades seguían siendo de una entre varios millones", dijo Midway.

Por ejemplo, desde 1960 hasta 2015, se registraron 1.215 ataques de tiburones en los EE UU. La mayoría de estos encuentros resultaron en lesiones menores en la piel similares a una mordedura de perro. Pero, alrededor de 24, o aproximadamente el 2 por ciento, fueron fatales a lo largo de un período de 55 años.

"Los humanos siempre han demonizado a los tiburones, porque son escurridizos y viven en un entorno que no es el propio del ser humano: el mar", dijo George Burgess, director emérito de la Universidad de Florida y coautor de este estudio.

"Nos gustaría que la gente supiera que estos eventos de ataques de tiburones deben ponerse en perspectiva siempre que ocurran. Este estudio nos ayuda a dar un paso atrás y mirar el panorama general", agregó.

Estudio de referencia (en inglés): https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fmars.2021.745221/full