Biodiversidad
Así han favorecido los lobos el crecimiento de árboles en Yellowstone por primera vez en 80 años
"Los lobos regulan a los herbívoros, lo que permite recuperar la vegetación", recoge un estudio científico

Reintroducción de lobos en Yellowstone en 1995. / NPS / Jim Peac
La sorpresa entre los científicos ha sido mayúscula: la rentroducción de lobos en un territorio ha revertido décadas de deterioro en los bosques de la zona. Ha ocurrido en el parque nacional de Yellowstone, en Estados Unidos, donde la presencia de lobos grises (Canis lupus) desde hace veinte años ha provocado un hito ecológico: la regeneración de álamos temblones (Populus tremuloides), ausente desde la década de 1940.
Este hecho singular ha sido corroborado en un estudio científico, publicado en ‘ScienceDirect’. El estudio revela que a lo largo del siglo XX, los álamos de Yellowstone sufrieron un declive catastrófico. Tras la erradicación de los lobos en la década de 1930, la población de wapitíes o ciervos canadienses (Cervus canadensis) se disparó, alcanzando máximos históricos en los años noventa.
Estos herbívoros ramonearon intensamente los brotes jóvenes de álamo, impidiendo que superaran el metro de altura. Como resultado, los árboles maduros, la mayoría originarios del siglo XIX, fueron envejeciendo sin reemplazo. Estudios previos habían confirmado que el reclutamiento (ingreso de nuevos árboles al dosel forestal) cesó en los años cuarenta.

Reintroducción de lobos en Yellowstone en 1995. / NPS / Jim Peaco
Caza regulada
"Las arboledas estaban muriendo en el norte de Yellowstone debido a la herbivoría intensiva", sintetizan los autores en el resumen del artículo. El regreso de los lobos alteró este equilibrio. Junto a otros depredadores, como osos (Ursus spp.) y pumas (Puma concolor), los lobos provocaron la reducción de la densidad de wapitíes dentro del parque y modificaron su distribución.
Mientras que en 1990 el 80% de la manada de wapitíes invernaba dentro de Yellowstone, en esta última década ese porcentaje se invirtió: cerca del 80% migra al exterior. Este cambio, combinado con la caza regulada fuera del parque nacional, disminuyó la presión de ramoneo.
Entre 2020 y 2021, los investigadores examinaron 87 arboledas de álamo previamente muestreadas en 1997-1998 y 2012. Los resultados fueron reveladores. El 43% de las arboledas presentan nuevos árboles jóvenes, el primer reclutamiento documentado desde los años cuarenta.

Varios lobos en plena acción de caza. / NPS / Doug Smith
Una recuperación heterogénea
Además, la densidad de retoños altos (de 2 metros o más) aumentó más de 152 veces entre 1998 y 2021, alcanzando un promedio de 1.460 por hectárea. Finalmente, el 74% de las arboledas alberga retoños (60% en 2012), y el 30% muestra reclutamiento ‘generalizado’ (8 o más retoños por parcela).
No obstante, la recuperación es heterogénea. El 38% de las arboledas aún tiene pocos o ningún retoño, vinculado a tasas de ramoneo superiores al 60%. "La proporción de álamos jóvenes de 2 metros o más de altura se relacionó inversamente con las tasas de ramoneo", precisa el estudio.
Este patrón espacial refleja cómo factores como troncos caídos, que dificultan el acceso de herbívoros, o la distribución variable de wapitíes generan ‘parches’ de regeneración en los bosques.

Una manada de lobos grises. / Unsplash
Los lobos regulan a los wapitíes
La investigación descarta explicaciones alternativas. Cambios climáticos –como la sequía de 2007-2011– o la productividad del suelo no explican el auge de álamos jóvenes. La evidencia clave reside en comparaciones históricas: mientras las arboledas dentro del parque se degradaban, aquellas en áreas externas con menor densidad de wapitíes o dentro de cercados excluyentes mantuvieron su regeneración.
"El daño por ramoneo normalmente ocurre en la base del crecimiento anual", detalla el texto al explicar la metodología, evitando sesgos al medir solo plantas con más de 2 metros de altura.
El fenómeno responde a una ‘cascada trófica’: los lobos regulan a los wapitíes, lo que permite recuperar la vegetación. El tamaño del efecto es "fuerte en comparación con otros estudios de cascadas tróficas", destacan los autores. Este caso se ha convertido en un "ejemplo de libro de texto de la efectividad ecológica de los depredadores ápice", añaden.

Ejemplar de lobo gris en Yellowstone. / Pixabay
Los efectos del bisonte
Aunque prometedora, la recuperación se enfrenta a obstáculos. La población de bisontes (Bison bison) se ha cuadruplicado desde 2015 en el norte de Yellowstone, ramoneando y dañando retoños en áreas donde se congregan. "Los efectos del bisonte demuestran que la complejidad del ecosistema puede alterar y debilitar una cascada trófica", advierte el estudio. Además, un clima más cálido y seco podría limitar el crecimiento en ciertas zonas.
Pese a esta circunstancia, el hallazgo de nuevos árboles jóvenes –vulnerables pero ya con 5 centímetros de diámetro y casi 4 metros de altura promedio– marca un punto de inflexión. "Representan el primer reclutamiento sustancial de álamos en el norte del parque desde los años cuarenta", subraya el artículo.
Aunque el paisaje futuro no replicará exactamente el pasado, estos árboles incrementan la probabilidad de que los álamos persistan como "piedra angular de la biodiversidad" en Yellowstone. "Estos nuevos árboles ayudarán a garantizar que el álamo perdure en el futuro como un ejemplo de cambio ecológico generalizado resultante de la restauración de grandes carnívoros", asume el estudio.
- Cañizares no se 'corta': 'A ti sí que habría que prohibirte ser un cargo público
- Amarres de amor: lo que nadie explica con claridad
- Un exfutbolista del Valencia CF confirma su relación con la atleta valenciana Fátima Diame
- ¿Se llevan mal ahora Fernando Alonso y Antonio Lobato? Toda la verdad hasta ahora no contada
- Así será la espectacular Fan Zone de la Copa del Rey junto al Roig Arena
- ¿Cuándo vuelve Gerard Moreno? Tiempo de baja y plazos de recuperación
- La noticia que causa terror entre el valencianismo
- ¿Tongo en el bote de Rosa en Pasapalabra?
