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Agricultura

El agotamiento de los suelos de Ucrania amenaza la seguridad alimentaria mundial

La guerra y los métodos de cultivo poco eficaces provocan la pérdida de nutrientes esenciales y amenaza con incrementar los precios y aumentar el hambre en el planeta

Las tierras más fértiles de Ucrania han ido perdiendo poco a poco nutrientes esenciales

Las tierras más fértiles de Ucrania han ido perdiendo poco a poco nutrientes esenciales / Pixabay

Ramón Díaz

Ramón Díaz

Más allá del descenso brusco en las exportaciones de cereales por la invasión rusa, avanza sin apenas hacer ruido un problema añadido que mina el futuro de Ucrania como uno de los principales proveedores mundiales de alimentos. Sus tierras altamente productivas, sobre todo los ‘chernozems’ o ‘suelos oscuros’, extremadamente fértiles, van perdiendo poco a poco nutrientes esenciales. Este deterioro se agudiza por el conflicto con Rusia y años de manejo desordenado e ineficiente.

Esa es la alerta principal hallada en una investigación internacional publicada en ‘Communications Earth & Environment’. El estudio, liderado por el Centro de Ecología e Hidrología del Reino Unido (UKCEH), concluye que las cosechas extraen en la actualidad más nitrógeno, fósforo y potasio de lo que reponen.

Esta situación se agrava porque hay menos fertilizantes a causa de la guerra y métodos de cultivo poco eficaces, lo que pone en riesgo el futuro agrícola de Ucrania. "A menos que se tomen medidas para restaurar los nutrientes perdidos en los suelos, es probable que haya un impacto a largo plazo en la producción agrícola de Ucrania", apunta Sergiy Medinets, autor principal del estudio.

Reclutas ucranianos reciben entrenamiento militar en un campo de girasoles en la región de Zaporiyia.

Reclutas ucranianos reciben entrenamiento militar en un campo de girasoles en la región de Zaporiyia. / Ukranie's 65th Mechanized Brigade Press / Efe

Trigo, maíz y girasol

"Esta circunstancia no solo afectaría a la seguridad alimentaria en Ucrania, sino también a la de todo el planeta, particularmente en el norte de África y Oriente Medio, que dependen de las importaciones. Además, impulsaría aún más (la subida de) los precios y aumentaría el hambre", alerta el científico.

Un grupo de investigadores, con especialistas de la Universidad Nacional II Mechnikov de Odesa, en Ucrania, junto a otros de la Universidad de Wageningen, dedicada a estudios y experimentación en Holanda, revisó datos oficiales de las últimas cuatro décadas para estimar cómo entran y salen los nutrientes en tres plantas principales que cubren el 66% del área cultivada de Ucrania: trigo, maíz y girasol.

El balance muestra subidas y bajadas sin control. En tiempos soviéticos, utilizar demasiado fertilizante colmo el suelo de nutrientes, dañando la naturaleza. Cuando llegó la independencia, en 1991, se rompieron los sistemas para repartir insumos; por eso, el consumo de fósforo y potasio cayó bruscamente.

Campo de cereales en Ucrania.

Campo de cereales en Ucrania. / Pixabay

Un déficit crónico

Aunque desde los años 2000 el nitrógeno volvió a sus niveles habituales –en 2021 ya estaba entre los niveles más altos registrados en el mundo–, el fósforo y el potasio nunca lograron recuperarse, dejando un déficit crónico.

El conflicto empeoró mucho este desequilibrio. En 2023, el uso de fertilizante en los tres cultivos analizados bajó entre un 37% y un 54% frente a 2021. Pese a eso, gracias al buen clima y a nutrientes liberados por el suelo, las cosechas no cayeron tanto ese año.

Sin embargo, se agotaron más reservas naturales que durante la escasez de los años noventa. Por eso, según Medinets, urge diseñar en Ucrania una estrategia coherente para aprovechar mejor los nutrientes, evitando pérdidas e importando menos abono artificial.

Vehículos blindados rusos en la región de Rostov, fronteriza con Ucrania.

Vehículos blindados rusos en la región de Rostov, fronteriza con Ucrania. / EFE / EPA / Yuri Kochetkov

Aprovechar los residuos orgánicos

Este plan, explicado en el informe con cinco casos proyectados a 2030, gira en torno a tres claves. La primera implica usar abonos de forma exacta: los nutrientes justos, en la medida, instante y sitio oportuno. 

A continuación se estudió la recuperación de los residuos orgánicos y su reutilización. Según el análisis, casi todo el estiércol generado ese año –cerca del 90%– se perdió, tirando con él unos 1.900 millones de euros en fertilidad útil. Reaprovechar esa materia para suplir un tercio del nitrógeno necesario bajaría la necesidad de químicos además de mejorar cómo se reparte fósforo y potasio.

También se recomienda la expansión de la producción de leguminosas como frijoles, guisantes y lentejas, así como cultivos de cobertura, eficaces para capturar nitrógeno de la atmósfera y almacenarlo en los suelos, poniéndolo a disposición de los cultivos posteriores.

Un camión con cereales en Ucrania.

Un camión con cereales en Ucrania. / EFEAgro

Menos contaminación

Los modelos estudiados por los científicos muestran que usar juntas estas técnicas ayudaría a conservar el rendimiento agrícola, al tiempo que bajaría a la mitad el sobrante de nitrógeno y ajusta mejor el uso de fósforo con potasio. Con todo ello, el aprovechamiento de nutrientes subiría hasta entre el 80% y el 89%, disminuyendo drásticamente la contaminación en los ríos y la atmósfera, ligada al empleo de abonos.

Los autores destacan que varias de estas medidas necesitan poca inversión al principio y se podrían iniciar ya, incluso con el conflicto en marcha, gracias al respaldo local o regional. El documento también hace hincapié en incluir este plan integral sobre manejo de nutrientes dentro de la ayuda exterior destinada a reconstruir Ucrania.

"Mejorar la salud de los suelos no solo interesa al país, sino que afecta a todo el mundo, dado que protege un eje clave del abastecimiento alimentario global e impulsa modelos agrícolas más eficientes y duraderos", exponen los autores.

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