Salud y clima
Las olas de calor disparan el riesgo de partos prematuros, alertan las matronas
Señalan que las altas temperaturas aumentan la fatiga, los mareos y la hinchazón, elevando las consultas por contracciones

Los partos prematuros aumentan con el calor extremo, según las matronas / Agencias
Ana García
El calor extremo es un riesgo para la salud de personas vulnerables como son los niños o los mayores, pero también es una amenaza cada vez mayor para la salud materna y neonatal. Las altas temperaturas y, sobre todo, las olas de calor se han convertido en un factor de riesgo durante el embarazo que puede llegar a desencadenar partos prematuros.
Los especialistas sostienen que los partos prematuros pueden aumentar hasta un 21% en los meses estivales como consecuencia del calor extremo. Por lo que el verano también supone un reto añadido para las mujeres embarazadas, especialmente durante el tercer trimestre, cuando el calor se tolera peor y la deshidratación puede favorecer la aparición de contracciones.
Los especialistas sostienen que los partos prematuros pueden aumentar hasta un 21% en los meses estivales como consecuencia del calor extremo
María José Caravaca, presidenta de la Asociación de Matronas de la Región de Murcia y desde el pasado año también presidenta de la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME), reconoce que este es un problema que preocupa mucho a las profesionales y que fue uno de los asuntos abordados el pasado mes de junio en Lisboa durante el Congreso Trienal de la Confederación Internacional de Matronas, encuentro en el que se presentó al guía que se ha elaborado para matronas para que estas sepan actuar ante el calor extremo.

Exploración de una mujer embarazada / Agencias
Caravaca reconoce que las temperaturas han superado con creces la media de los últimos años y son precisamente las altas temperaturas mantenidas, las consideradas olas de calor, las que más preocupan, ya que numerosos estudios corroboran que hay un mayor riesgo para las gestantes y tiene un impacto directo en su salud.
Las altas temperaturas afectan especialmente a las mujeres que se encuentran en la fase final de la gestación. Durante el tercer trimestre aumenta el gasto cardíaco y el volumen sanguíneo, lo que genera una mayor sensación de calor, cansancio y problemas circulatorios.
A esto se suma el crecimiento del útero, que al final del embarazo puede llegar a pesar casi un kilogramo, además del feto, y que provoca que el diafragma se eleve y disminuya la capacidad pulmonar.
El calor puede incrementar además la hinchazón de piernas y pies, los mareos y las bajadas de tensión. Las mujeres que ya tienen varices pueden notar también un empeoramiento durante estos meses.
La deshidratación puede provocar contracciones
Uno de los principales riesgos durante los episodios de calor es la deshidratación. Las embarazadas necesitan beber más líquidos y, si no mantienen una hidratación adecuada, pueden aparecer contracciones.
La propia guía elaborada por las matronas recoge que el estrés térmico puede provocar contracciones uterinas a través de dos vías: en primer lugar, la deshidratación reduce el volumen sanguíneo, lo que provoca la liberación de la hormona antidiurética para conservar el agua. Como esta tiene una estructura similar a la de la oxitocina, también puede activar los receptores uterinos. En segundo lugar, el estrés térmico puede causar inflamación placentaria y daño celular y, con ellos, la liberación de prostaglandinas que puede llevar a la maduración prematura del cuello uterino.

Hidratarse adecuadamente es básico para las embarazadas, sobre todo durante olas de calor / Agencias
«El riesgo aumenta significativamente durante las olas de calor prolongadas de varios días de duración y se dispara durante el tercer trimestre, cuando el sistema cardiovascular de la madre ya se encuentra sometido a un estrés máximo», insisten.
La matrona murciana señala que «las embarazadas están en una situación límite por el aumento del metabolismo basal en estos meses, ya que en su cuerpo se producen cambios que son muy complicados de regular y se ven sometidas a un estrés térmico invisible».
Riesgos para el embrión
El documento señala que el calor no solo supone un riesgo para la madre, sino que también puede ocasionar anomalías congénitas en el bebé.
El embrión en desarrollo carece de mecanismos de termorregulación independientes, ya que su temperatura central depende exclusivamente de la disipación térmica materna a través de la placenta. Por ello, en estadios tempranos del desarrollo embrionario, el aumento de la temperatura materna puede dañar proteínas esenciales y provocar la muerte celular, lo que afecta a las células que forman el cerebro, la médula espinal, la cara y el corazón. «Esto puede impedir que estas estructuras se desarrollen y se unan con normalidad».
En estadios tempranos del desarrollo embrionario, el aumento de la temperatura materna puede dañar proteínas esenciales y provocar la muerte celular
Ante una realidad cada vez más preocupante, las matronas extreman el control durante el verano en consulta y «algunas gestantes nos reconocen que notan en casa mareos, que les cuesta respirar o realizar actividades cotidianas, por lo que es necesario que conozcan los efectos del calor sobre su cuerpo», afirma Caravaca.
Evitar saunas y jacuzzis o meter las manos y pies en agua fría
El documento 'Calor extremo: guía para matronas 2026', elaborado por la Confederación Internacional de Matronas, ofrece algunas recomendaciones para que las embarazadas puedan llevar mejor la gestación sin sufrir complicaciones en los meses de verano.
Entre ellas se indica que en el primer trimestre de embarazo se deben evitar actividades que puedan elevar la temperatura corporal central como los jacuzzis, las saunas o la exposición prolongada al sol directo del mediodía.
Aconsejan también el enfriamiento de las extremidades, metiendo las manos o los pies en agua fresca, no muy fría (entre 15º y 20º), durante 10-15 minutos. Que se concentren las actividades domésticas o las salidas al exterior en las primeras horas de la mañana, que son más frescas, así como las citas médicas.
Las matronas también recomiendan que se evite el gimnasio en los meses de verano y que el ejercicio se cambie por otro tipo de actividades como puede ser la piscina.
Fuente: La Opinión de Murcia
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