21 de junio de 2018
21.06.2018

El viaje y la mirada

Con 14 años, escribir y recibir cartas constituía entonces mi principal ventana al mundo

21.06.2018 | 15:46
´Australia, Nueva Gales del Sur (Gunnedah)´.

Joana Bonet/Directora de MF&A

Mis primeros trayectos solitarios en coche de línea aún me traen aquella sensación revoltosa de estrenar libertad. Debía de tener 14 años. Mis padres me acompañaban a la estación y mis tíos me recogían a la llegada. No había demasiado margen para descubrir mundo, por eso el trayecto era el verdadero viaje: intentaba escoger bien el asiento, pues lo que en verdad ansiaba era conocer a personas lo suficientemente interesantes para pedirles su dirección y cartearnos. Escribir y recibir cartas constituía entonces mi principal ventana al mundo, un estímulo feroz que me ayudaba a crecer. Cuando el cartero no tenía nada para mí me hundía un poco, algo parecido a sacar una nota mediocre o a quedarte sin helado. En aquel pequeño pueblo de piedra y almendros, las vidas de los otros, ajenos a aquel microcosmos, alimentaban la mía; algo parecido a los amigos virtuales de Facebook, porque a veces me escribía con gente que me era realmente extraña...

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