19 de febrero de 2018
19.02.2018
Investigación científica

Un test de sangre y orina detecta el autismo en niños

Con un simple análisis se podría daignosticar de forma temprana los casos de TEA en menores

20.02.2018 | 11:44

Un equipo de científicos de la Universidad de Warwick (Reino Unido) ha desarrollado un nuevo test de sangre y orina que es capaz de detectar de forma temprana los trastornos del espectro autista (TEA). Este gran avance permitiría que los niños afectados puedan recibir un tratamiento temprano y más adecuado.

El test ha sido probado con éxito en un grupo de 69 menores de entre 5 y 12 años que incluía a niños sanos, pero todavía se encuentra en fase de investigación.

La doctora Naila Rabbani, experta en Biología Experimental de Sistemas de la Universidad de Warwick, y líder del equipo que ha hecho este descubrimiento afirma: "Nuestro descubrimiento podría conducir a un diagnóstico e intervención más temprana. Esperamos que las pruebas también revelen nuevos factores causantes".

Rabbani también apunta: "Con más pruebas podemos revelar perfiles específicos de plasma y urinarios o 'huellas dactilares' de compuestos con modificaciones perjudiciales. Esto puede ayudarnos a mejorar el diagnóstico de TEA y señalar el camino a nuevas causas de trastornos del espectro autista".

El estudio, que ha sido publicado en Molecular Autism, señala una relación entre los TEA y el daño a las proteínas en el plasma sanguíneo por oxidación y glicación, procesos en los que las especies reactivas del oxígeno (ROS) y las moléculas de azúcar, modifican las proteínas de manera espontánea.

Es decir, el estudio pone de manifiesto que el autismo está relacionado con un daño por oxidación de unas proteínas que se encuentran en el plasma sanguíneo. De este modo, los niños autistas presentan niveles más altos de un marcador, que puede detectarse a través de un análisis de sangre y de orina.

¿Qué es el autismo?

Los TEA son trastornos del desarrollo que afectan sobre todo a la interacción social y pueden incluir un amplio abanico de dificultades o problemas de conducta: trastornos del habla, comportamiento repetitivo y/o compulsivo, hiperactividad, ansiedad y dificultad para adaptarse a nuevos entornos...

A causa de esta amplia gama de síntomas, su diagnóstico es difícil, sobre todo, en las primeras etapas de su desarrollo.

Este descubrimiento permite avanzar en el conocimiento de la causa de este trastorno. Según este equipo de científicos, entre un 30 y un 35% de los casos de TEA está vinculado a causas genéticas. El 65-70% restante se cree que podría estar relacionado con una combinación de factores ambientales y mutaciones genéticas raras. Sin embargo, el equipo de investigación también cree que las nuevas pruebas podrían revelar causas que aún se desconocen.

La investigación prosigue: se repetirá el estudio con otros grupos de niños para evaluar el buen rendimiento del nuevo test, el más avanzado hasta el momento para detectar el autismo.

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