11 de mayo de 2018
11.05.2018

¿Por qué tienes siempre las manos frías?

Se trata de un trastorno muy recurrente que está relacionado con diferentes causas

11.05.2018 | 11:56
Son varios los posibles motivos para tener las manos frías.

Son muchas las personas cuyas extremidades, especialmente las manos, tienen habitualmente una baja temperatura con independencia de la época del año. Esta incómoda anomalía puede estar generada por diversas circunstancias, por lo que es importante prestarle atención si habitualmente notamos frío en dicha parte del cuerpo.

Síndrome Raynaud

Uno de los motivos más habituales es el síndrome Raynaud. Esta alteración provoca que los vasos sanguíneos de los dedos se estrechen de forma exagerada ante la presencia de bajas temperaturas o a causa del estrés. El estrechamiento deriva en un color blanco o azulado en las puntas de los dedos, que se convierte en enrojecimiento y hormigueo cuando se recupera el flujo sanguíneo.

Pese a que no se trata de una dolencia grave, es importante prestar atención a la tonalidad de nuestras extremidades y acudir al médico si esta se ve alterada.

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Atención a las hormonas

El hipotiroidismo, disminución de la actividad de la glándula tiroides, puede tener múltiples efectos en nuestro organismo. Uno de ellos es la sensación de frío en las extremidades, por lo que en este caso también es recomendable acudir al médico para poner solución a este déficit en la segregación de la hormona del tiroides.

La alteración hormonal y la posible reducción de la temperatura, en el caso de las mujeres, también puede ser generada por el embarazo o la entrada en la menopausia.

Otras causas

La anemia también puede estar detrás del acuciante frío en las extremidades. La falta de hierro provoca la reducción en el número de glóbulos rojos y esto puede generar una mala regulación de la temperatura corporal. Un sencillo análisis de sangre servirá para indicarnos si es este el motivo.

Otras enfermedades que pueden tener su reflejo en esta sensación de frío son la fibromialgia o, incluso, la existencia de un enfisema pulmonar, así como la existencia de ciertos problemas en la presión arterial. En cualquier caso, lo recomendable es consultar a nuestro médico en caso de que la situación sea constante, para descartar cualquier problema mayor.

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