24 de agosto de 2018
24.08.2018
Mayores

Consejos para que los mayores también disfruten de sus vacaciones

La desorientación y el olvido de los horarios son algunos de los problemas más habituales

24.08.2018 | 22:01
Claves para disfrutar de las vacaciones.

La desatención del tratamiento, el olvido de los horarios y la desorientación son algunos de los trastornos más habituales de los mayores durante los viajes, según el responsable de la Dirección Asistencial de Sanitas Mayores, David Curto.

"Para este grupo de edad es beneficioso salir de su casa porque mejora la socialización y fomenta el conocer a nuevas personas, además de que es un estímulo para realizar nuevas actividades y mejorar el estado de ánimo", ha declarado Curto.

Por ello, a la hora de elegir el destino es "muy importante que sean destinos con buenas comunicaciones, donde no haya temperaturas extremas y donde los riesgos potenciales se minimicen".

Si son destinos lejanos con largos viajes el experto ha aconsejado que se muevan y cambien de postura frecuentemente para evitar complicaciones derivadas de un mantenimiento de postura durante largo tiempo como las úlceras por presión, dolores por mantener posturas forzadas e incluso, en casos graves, riesgo de trombosis venosas profundas.

Consejos "para no arruinar las vacaciones" si tienes más de 65 años 

En marco de todo ello, el especialista ha recomendado una serie de claves para "no arruinar las vacaciones", entre las que destaca practicar la movilidad en el desplazamiento con independencia del medio de transporte. Si el viaje es de más de dos horas, es importante de manera regular, mover los pies, brazos y cuello para evitar la aparición de coágulos o contracturas.

Asimismo, se debe intentar reproducir en la medida de lo posible las rutinas horarias habituales. Si está previsto un desfase horario pronunciado, es conveniente que la adaptación se lleve a cabo paulatinamente.

El experto ha indicado que el cambio de alimentación y el disfrute de nuevas gastronomías es "beneficioso siempre que se haga con moderación. Y las personas con una dieta pautada tendrán que seguir con la prescripción de su especialista".

La elección de la vestimenta se hará en función del clima y se dará preferencia a ropa cómoda y amplia, y la documentación sanitaria y la medicación no deben faltar en el equipaje. Si se sigue un tratamiento de larga duración hay que llevar la cantidad suficiente para los días de viaje. En caso de cruzar fronteras, es recomendable llevar un informe del médico habitual traducido al inglés.

En el caso de que la persona tiene movilidad reducida, se recomienda asegurarse de que el lugar de destino tiene adaptaciones para que la limitación de la movilidad no sea un impedimento para disfrutar de las vacaciones.

¿Qué debo llevar en el botiquín?

Las personas mayores, en general, son especialmente vulnerables en los viajes y pueden sufrir caídas, quemaduras y son más sensibles a las picaduras de los mosquitos. Por ello, dentro del botiquín hay que llevar ibuprofeno y paracetamol, para el dolor, fiebre o contusiones.

A ello se le une protectores solares, como gel, crema, protector del pelo y barra labial, y ante las diarreas son recomendables las sales de rehidratación oral. En casos muy extremos se pueden utilizar antidiarreicos que requerirán una posterior evaluación por un facultativo.

Para las curas el suero fisiológico en monodosis es "muy útil para limpiar las heridas. Cuando se necesita una medicación especial, es importante llevar las recetas o los informes médicos para evitar problemas".

Ante los mareos, lo primero es preverlo con anterioridad y tomar las medidas adecuadas, que en algunos casos incluso pueden pasar por tomar medicamentos específicos para este tipo de mareo.

Cuando se realiza un viaje en avión, la presión barométrica desciende, al igual que la humedad ambiental. Para evitar trombos, lo mejor es llevar medias de compresión hasta la rodilla si se tienen problemas de circulación.

Y por último, si el viaje es a zonas donde la presencia de los mosquitos es alta, se debe estar preparado con repelentes específicos para adultos y antihistamínicos, en el caso de que se produzca alguna reacción alérgica.

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