La llegada de Serge Aurier esta semana al Villarreal es la tercera de un agente libre al club castellonense tras las de Manuel Iturra y Daniele Bonera, que se resolvieron sin que Iturra tuviera trascendencia en el club y con el buen rendimiento de Bonera.

En los veintidós años que el equipo lleva en la élite, solo ha acudido a esta fórmula en esos dos precedentes y mientras el chileno Iturra fue la cruz de la moneda, con la llegada del italiano Bonera salió cara.

El centrocampista Manuel Iturra firmó el 4 de septiembre de 2018, una vez finalizado el mercado de ese mismo verano, para apuntalar el centro del campo. Llegó con 34 años y con Javier Calleja como técnico del equipo. No llegó a ser uno de los habituales en su formación, pues solo jugó cuatro partidos y dejó la entidad al final de la temporada.

Daniele Bonera firmó por el Villarreal un día después del cierre del mercado de la temporada 15-16 tras desvincularse del Milan y pasar a ser un agente libre. El defensa se convirtió en una pieza clave del equipo, ya que su experiencia y calidad le mantuvieron cuatro temporadas en un club en el que fue un jugador de peso en el terreno de juego y en el vestuario.

Otro de los jugadores firmados fuera de mercado por el Villarreal, fue el lateral argentino Juan Pablo Sorín, que llegó al Villarreal en el mes de noviembre de 2004. Aquel fichaje no fue el de un jugador libre o sin contrato, ya que llegó traspasado desde el Cruzeiro de Brasil, pero el Villarreal lo pudo fichar como consecuencia de la lesión de larga duración de Roger García.