MANU BADENES

Fenómenos

La sufrida previa, los rivales de Champions y los antiguos derbis contra el Deportivo

31.08.2015 | 02:30

Ya estamos aquíii!» Esa es la frase que la niña de Poltergeist lanzaba cada vez que se ponía a mirar los puntos grises de su tele encendida sin señal. Somos un fenómeno extraño. Capaces de dar buenas y malas vibraciones. Pero esta vez toca la de arena y no la de cal. Negredo marcó un golazo caro de ver -en general, por la dificultad, y en particular, porque no andaba fino–- contra el AS Mónaco, y aunque acabamos pidiendo la hora contra las cuerdas, logramos la épica. No fue un partido fácil, pero la doble F -Feghouli & Fuego- comandaron al equipo. Me preocupó algo el trantrán peligroso de Parejo que, aunque estuvo cerca del gol, perdió pelotas comprometidas, especialmente en la segunda parte. Es el líder, aunque hay que hacérselo mirar porque errores así contra un Bayern o una Juventus nos ponen de patitas en la calle.

Grupo H
Y para celebrarlo, nos meten en el grupo más adorable para nuestros imberbes ´Rookies´. Zenit, Lyon y Gante son inferiores, y si algo puede dar temor de San Petersburgo es el frío de pelotas, nunca mejor dicho, y la distancia. Los equipos rusos dan pereza siempre. Rusia es Europa, pero más por una cuestión geopolítica que puramente geográfica, porque está tan cerca de Asia que al Mundial que le tocaba a Europa y le han dado a los rusos van a ir más chinos que europeos. Pero quitando este partido, el resto es muy viable. A Lyon hay que ir sabiendo que ellos nos temen a nosotros. Y a Gante hay que ir dispuestos a meterles un gol y luego, a comprar chocolate belga. Son correosos y meten pocos pero se cierran con candado. Vamos, que si nos concentramos puede ser un buen año. Como decía el señor Miyagi en Karate Kid: «¡Suelte de plincipiante!».

Centrales
Ahora que no está Otamendi, se ve que nos ha dado el síndrome del central y, a falta de uno, dos vamos a tener. Se hablaba de ceder a Aderllan Santos, recién fichado al Sporting de Braga, a cambio de Abdennour, recién traído del Mónaco, pero me parece que nos vamos a quedar a los dos. Aderllan es bajito -1´93, nada menos-. Vamos, que se puede abrazar con los padres de la grada familiar cuando marque un gol. En un fútbol de jugadores cada vez más altos, ya no se estilan tanto los centrales tochos como antes, quizá porque hay una tendencia extendida a sacar la pelota jugada, y para ello hace falta que sean más bien técnicos. Y, dicho como generalidad, salvo excepciones, en el fútbol la electricidad con los pies pertenece a los bajitos porque como todo el mundo sabe la sangre tarda menos en llegar del cerebro al pie en el cuerpo de 1´65 que en el de 1´95. Pero un central alto lo quiero siempre. Yo para la defensa soy de caballo grande, ande o no ande. Abdennour, por su parte, mide 1,87, que no está mal. Ya los quisiera yo. Y debe de estar que no se lo cree. Viene del Mónaco. Durante la eliminatoria, diría: «Yo voy a jugar Champions, sí o sí, a mí plim». Luego diría: «A mí Lim». El maravilloso mundo de los representantes, y especialmente de Mendes, da para una teleserie. Lo que sí es el chaval es rápido en el corte. Mustafi, tras tanto fichaje, dirá: «Pues vale. Aquí estoy yo». Vezo puede que diga: «Pues a lo mejor el que no va a estar soy yo». Lo importante es eso, que nadie se acuerde de Otamendi hasta que nos lo crucemos en Champions. ¿Se imaginan? ¡Eso sería morbo, y no lo de Di María y el Madriz! Los partidos los veremos como podamos, con la venia de Antena 3. A mí la polémica de las teles no me afecta mucho. Me paso el día metido en el teatro pero, cuando puedo, soy un ´bares´.

Bares
No me gusta ver los partidos en casa, salvo excepciones. Me apasiona ver el fútbol entre la multitud afín, hablar conmigo mismo y esquivar al brasa tajado que pulula por el local. Quiero que el volumen de la tele esté muy alto, que haya quicos y cacahuetes, cerveza a porrillo y sillas con respaldo. Sólo me fastidia algún comentarista de algunas cadenas que dice perogrulladas. Siempre hay un sabio Gedeón en una cadena que cada vez que se para el juego dice una memez en la que estoy en total desacuerdo. ¡Y le pagan por decirlas! Hay tipos con suerte. Cuando les escuchen recordarán mis palabras y sabrán localizarlos. ¡También hay grandes comentaristas! Pero el trabajo de los ´gedeones´ siempre emborrona el de los brillantes. Ahí aprovecho para quejarme porque el realizador esté sacando en plano la gomina de algún jugador en lugar de seguir el balón.

Depor
Llega el Depor. Todo un derbi descafeinado donde los haya. Atrás quedaron los tiempos en los que nos jugábamos con esos tipos los títulos de tú a tú... y especialmente los no títulos, como nos pasó con la parada de González en el famoso penalti de Djukic. Mi buen amigo Sergio Comas, todo un ordenador vivo de datos del Valencia CF, va a ir a palco VIP para celebrar que ganó el concurso radiofónico ´¿Cuánto sabes del Valencia CF?´ Se lo sabía todo. El premio era ir a palco en el primer partido de Liga en Mestalla, y que le recibiera Salvo, pero el concepto del tiempo en este deporte es cruel. A cambio, le recibirá Layhoon. ¡O tempora! ¡O mores! Se abre el telón. Sale el Valencia campeón. Luego no digan que no les avisé.

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