22 de agosto de 2016
Análisis

'Sin sucesores para los ídolos'

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro echan el cierre con los mismos reyes que gobernaron en 2012

23.08.2016 | 13:18
'Sin sucesores para los ídolos'

Concluyen unos Juegos Olímpicos que, en su vertiente deportiva, han parecido un calco de los de Londres 2012. Una circunstancia que habla, por un lado, de la capacidad de las grandes estrellas para sostenerse otros cuatro años y, por otro, de cierta falta de renovación en la élite mundial. Las casas de apuestas no se arruinarán con estos Juegos.

Las mismas estrellas de hace cuatro años e, incluso de hace ocho, han vuelto a acaparar las medallas, los titulares y los ´tuits´. Michael Phelps, Katie Ledecky, Usain Bolt, el gimnasta Kohei Uchimura, la selección de Estados Unidos de baloncesto... Eran los favoritos y lo demostraron. Campeones en 2012 y reyes de nuevo en Río de Janeiro, donde apenas se habló de zika o inseguridad y sí de la especial animosidad en algunos deportes del público local, lo que no casó bien con la atmósfera de respeto y silencio que demandan algunas modalidades. Parece que todos salen contentos de Río. Incluso Neymar y la selección brasileña de fútbol no fallaron. No obstante, sí cabe destacar el bajón de China, que ha experimentado un acusado descenso en el medallero.

Phelps volvió a la piscina tras comprobar que fuera de ella se aburría. Dos años de entrenamiento –brutal, eso sí– le han valido para revalidar sus oros, aunque el singapurense Joseph Schooling le birlase el del 100 mariposa. Por su parte, Usain Bolt no necesitó de sus mejores marcas para repetir los oros de 100, 200 y 4x100. Se plantó en Brasil como el César deportivo del siglo XXI: vino, vio y venció.

Lo que vio Bolt, además de un público rendido a sus pies por su carácter, fue la persistente sequía de Estados Unidos a la hora de producir velocistas. En este aspecto, el atletismo sí ha cambiado para la gran potencia deportiva: las carreras de fondo y medio fondo no eran su especialidad, pero en estos Juegos se ha llevado, gracias a Matthew Centrowicz, el oro en 1.500 metros, territorio de africanos y en el pasado de europeos. Por su parte, Gallen Rupp, el gran amigo de Farah, se colgó el bronce en maratón.

Tal vez la nota más refrescante la aportó la gimnasta Simona Biles. Sin embargo, su triunfo ya se daba por descontado antes de empezar. Los libros y las crónicas echarán mano de los biografías vitales de los mismos genios de 2012. Tan parecidos han sido estos Juegos a los de Lonbdres que España ha repetido el mismo número de medallas, 17. Y de nuevo con el deporte femenino como el gran artífice de la remontada de la última semana. Mireia Belmonte, Maialen Chourraut, Ruth Beitia, Carolina Marín, la rítmica, el baloncesto... Ahora toca pensar en Tokio.

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