JULIÁN MONTORO

Un año desde que supimos de Peter Lim

Hay mucho que mejorar, sin duda, pero hay equipo y hay expectativas de futuro. Algo -o mucho- avanzamos

23.12.2014 | 02:30

Aviso que el contenido que podrán ustedes leer a continuación puede herir la sensibilidad del aficionado, así que todo aquel que no quiera recordar algunas verdades mejor que comience el periódico por la primera página, y no por la última. Hace un año el equipo se marchaba de vacaciones navideñas en el puesto once, a 5 puntos del descenso, a 13 puntos del cuarto clasificado, a 21 puntos del tercero y a 26 del primero. A estas alturas ni siquiera había entrenador y, para colmo, tal día como hoy el Real Madrid se llevaba la victoria de Mestalla gracias a un gol de Cristiano en clarísimo fuera de juego, porque las tradiciones hay que respetarlas siempre.

Pero la realidad era aún más dura, porque el Valencia, además, estaba vendido. Sí, vendido en un despacho frente al Santiago Bernabéu dentro de un paquete de activos vamos a decir tóxicos que Bankia había transferido a Cerberus, un fondo de inversión al que meses después pusieron cara y ojos valencianos para ver si colaba, pero que entonces era vete tú a saber quién. En esos días difíciles sólo el empuje de Salvo y la ilusión por la llegada de un tal Peter Lim, que al parecer venía al Valencia para hacer un gran equipo y ganar la Champions, hacían pensar a la gran mayoría de valencianistas que había un futuro y que ese futuro no tenía por qué ser oscuro ni necesariamente peor.

Hoy, no cabe duda, queda mucho por mejorar, lógico cuando esto no ha hecho más que empezar. No se habrían perdido determinados partidos si el equipo sale mentalizado como en Eibar y Nuno acierta igual en sus decisiones. Ahora, ni en el mejor de los sueños se podía imaginar en diciembre de 2013 que el Valencia tendría a estas alturas en su equipo a Otamendi, Mustafi, André Gomes, Rodrigo y Negredo, que está a punto de fichar a Enzo Pérez y renovar a Paco Alcácer, que es cuarto en la clasificación a cuatro puntos del tercero que podían ser hasta menos si al Atlético no regalan un penalti más en San Mamés, cuando el partido estaba empate a uno. ¡Ah, no! Que al que benefician los árbitros es al Valencia.

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