Hacer dieta tiene un abanico amplio de posibilidades y de alimentos que añadir. Además, con el paso del tiempo, se introducen más cantidades y nuevos productos debido a su condición de saludables. Uno de ellos es el jengibre, raíz de una planta con flor, perteneciente a las zingiberáceas, y que posee un aroma y un sabor picantes, a caballo entre un toque crítico y fresco.

Sin embargo, el jengibre está muy instaurado en la medicina tradicional desde hace siglos. De hecho, es originario del sudeste asiático, aunque Jamaica es otro de los países productores. Pese a ello, puede encontrarse en cualquier parte del mundo.

El jengibre puede tomarse de muchas formas: fresco, seco, en polvo... Se utiliza sobre todo en la gastronomía, pero también en el mundo de la cosmética. Esto se debe a que tiene un gran número de beneficios para la salud gracias, sobre todo, a uno de sus componentes más importantes: el gingerol. Es un aceite esencial que da al jengibre su sabor picante y es el compuesto activo responsable de la mayoría de sus propiedades medicinales. Además, contiene muchos otros nutrientes, pues crudo es rico en minerales como el calcio, el sodio, el potasio o el fósforo y en ciertas vitaminas, como la C, la B2, la B3 y la B6.

Cómo conservar el jengibre

Si es fresco, lo mejor es guardarlo sin pelar en la nevera envuelto con papel absorbente de cocina y metido en una bolsa con cierre hermético al que saquemos todo el aire, ¡puede durar meses!. Si está seco, se puede conservar en un lugar sin humedad y oscuro, y estará perfecto hasta seis meses después. Y también se puede congelar, para ello es mejor cortarlo en trozos y guardarlo en una bolsa apta para el congelador. Su sabor fresco y picante va bien con casi todo tipo de platos.

Cómo consumir el jengibre

Siempre mejor fresco que en polvo, ya que contiene más gingerol. Puedes utilizarlo en infusiones, para condimentar, en ensaladas y sopas, salteado con verdura y en cápsulas para los que quieran reforzar su sistema inmunitario, reducir la sensación de mareo y náuseas, y contribuir al buen funcionamiento intestinal, además, es muy útil en casos de fatiga.

El jengibre y la piel

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En cuanto a sus usos cosméticos, el jengibre tiene propiedades antioxidantes gracias al gingerol que contiene, lo que previene la degradación acelerada de colágeno y protege nuestra piel de los radicales libres, haciendo que tarde más en envejecer y en aparecer las temidas arrugas. Por lo que es muy recomendable aplicarlo sobre la piel en forma de mascarilla o utilizar geles, cremas y champús que contengan jengibre.