Pónganle todos los calificativos que quieran, pero no alcanzarán para describir lo vivido en Gdansk. El Villarreal se ha proclamado campeón de Europa League tras adelantarse primero y contener después (1-1) a un United exuberante liderado por un McTominay monstruoso. La dimensión del rival hace más grande si cabe la gesta de un equipo, el groguet, que ya es histórico y que ganó con un desenlace brutal, tras empatar en el tiempo reglamentario y transformar once penaltis seguidos en la tanda. El fútbol le debía una al Villarreal y el sufrimiento le dio la gloria.

Si algunos estudiosos de esto aseguran que el deporte del fútbol consta de cinco fases, hay una de ellas que hace referencia sencillamente a las acciones a balón parado. Vitales. El Villarreal en el arranque había avisado de que esa podía ser su gran baza en un saque de esquina que a Trigueros se le escapó por bien poco en el segundo palo, pero cuando al filo de la media hora Parejo puso en el corazón del área un balón que iba con un lazo de regalo, el receptor fue Gerard Moreno. Fue en un golpe franco lateral y el mejor goleador español del momento lanzándose al suelo desvió levemente el esférico a la espalda de la defensa para batir a De Gea y adelantar a un Villarreal al que el gol (1-0), sin duda, reforzó en sus convicciones.

En un contexto así, con todo un Manchester United mordiendo en la recuperación y con el eje de la medular estrangulado por el plan de partido diseñado por Soljskjaer, quien ha amergido ha sido el jugador más experimentado que había sobre el césped. Raúl Albiol ha defendido todos y cada uno de los balones colgados al área por los red devils y lo ha hecho con efectividad. Con poso. De hecho en el último suspiro de la primera mitad una colada de Greenwood por banda derecha ha acabado con un rebote en el jugador de Vilamarxant que por un momento ha encogido los corazones de los seguidores groguets, pero la pelota ha llegado mansamente a las manos de Rulli y con eso ha concluido un primer acto al que el aparatoso vendaje con el que Foyth ha tenido que jugar por un feo golpe que le ha provocado una natable hemorragia ha dotado ya hasta de cierto punto de épica.

En la segunda parte sería injusto no admitir que, pese a aguantar algo más el esférico en pies de los futbolistas groguets, ha sido mejor nuevamente el conjunto inglés. Lo normal era el empate y el United lo ha logrado en una pelota suelta en el área cazada por el incombustible Cavani y acto seguido ha acariciado el 1-2 por mediación de Bruno Fernandes en un disparo cruzado.

Ya era un sufrimiento continuo ante un rival admirable en lo condicional que ha acariciado el 1-2 en sendos cabezazos de Cavani y Pogba, pero que también ha visto cómo al filo del descanso Pau Torres ha malogrado una excelente ocasión para el Villarreal con un disparo que se le ha ido excesivamente desviado cuando lo tenía todo a su favor.

Prórroga, penaltis... e historia

El partido ha llegado a la prórroga tras un ejercicio de resistencia numantina del Villarreal y de gestión de recursos de Unai Emery, que había hecho los cinco cambios ya para poder soportar el ritmo del encuentro cuando Solskjaer todavía no se había girado ni a mirar a sus suplentes.

Quizás esa decisión del técnico noruego de exprimir a su once inicial le ha acabado pasando factura y ha podido influir en el hecho de que, paradójicamente, el Villarreal haya logrado en la primera parte de la prórroga lo que no había conseguido en los 90 minutos anteriores. Por primera vez ha dominado el balón, el juego y hasta ha creado dos ocasiones en sendos disparos que se han ido altos de Alberto Moreno y Alcácer, precisamente dos de los futbolistas que habían entrado de refresco. Esos primeros quince minutos del tiempo añadido han hecho que se igualasen las fuerzas en todo y casi que han dado el impulso necesario para llegar a una tanda de penaltis en la que han lanzado los once jugadores del Villarreal sin fallar y en la que Rulli le ha detenido el lanzamieto decisivo a De Gea. Épico.