Opinión

¿Deporte o dinero?

Sanciones como la que espera al Everton deberían estar en la mira de LaLiga

El Everton se expone a una durísima sanción

El Everton se expone a una durísima sanción / Redacción SD

Ahora que estamos prácticamente en el Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre, que ya casi no se ‘festeja’ sino con el nombre de Halloween, una invención estadounidense que, es más que evidente, ya ha tomado fuerza en nuestra cultura y que es (casi) imparable. Lo digo porque iba a titular este artículo como ‘Truco o trato’, la fórmula que se emplea por los niños para solicitar chuches o dinero en las casas del vecindario.

Y viene a cuento de la importancia que tiene, cada vez mayor, la economía (el dinero) en el deporte y que éste queda algo descolgado. Eso lo sabemos y no vamos a dar una clase sobre el fútbol-negocio, sino que, en estos días, se está llevando a cabo un procedimiento arbitral en Inglaterra respecto del incumplimiento por el Everton del reglamento de Fair Play Financiero de la Premier League.

Se investiga, cada año, a todos los miembros de esta y, en marzo de este año, el club de Liverpool fue cazado con una deuda que va más allá de lo permitido. Así, las reglas permiten que los equipos puedan tener unas pérdidas de hasta 105 millones de libras en los tres años anteriores a la investigación.

Aquí, el Everton, al que se le estaba revisando la temporada 2021-2022 y las anteriores tuvo un desfase de 371,8 millones de esas libras, muy por encima de lo admitido y que le ha llevado a la situación de ser juzgado y, si se tiene en cuenta lo pedido como sanción por la Premier, de perder 12 puntos. Estos le llevarían, si fuera ahora mismo, a tener un saldo negativo en la temporada que acaba de empezar.

El proceso se desarrolla en estos días, pero la sentencia no será hasta final de año, aunque sin duda aplicable a esta misma temporada, lo que podría suponer un lastre tan elevado que, de poder luchar por algún puesto europeo, le vendría mejor intentar salvar la categoría. 12 puntos que no perdería por su mal desarrollo competitivo, no por perder en el campo de juego contra sus adversarios, sino por su quehacer negativo en otro campo, el económico.

Y he allí donde se presenta mi título: ¿habremos de tener competiciones solo deportivas o nos esperan otras, colaterales, donde se estarán jugando no puntos sino millones? Esto, que no se usa en España, sí que está vigente en Inglaterra, por supuesto, pero también en Francia, Alemania y otros países de raigambre futbolístico.

¿Por qué se dirime en los bancos, las auditorías y los balances lo que debería ser puramente deportivo, podrían preguntarse? Bueno, la idea es que el deporte, el fútbol profesional en este caso, no sea un saco sin fondo, donde los clubes puedan deber lo que quieran y, sin embargo, continuar compitiendo, llevando a cabo una falta de igualdad con otras entidades que sí intentan cumplir con las reglas económicas y que, por ello por ejemplo pueden invertir menos dinero en jugadores…

Así las cosas, es obvio que existiría (y existe ya) una desigualdad manifiesta, que impide una competición nítida, sin favoritismos. Creo que el Fair Play Financiero, ya establecido por la UEFA hace años, ha de aplicarse en todos los países y ligas, pero esa pérdida de puntos no se ve en España.

Sería bueno que nuestro FPF, que es estricto, no hay que decirlo, tuviera una panoplia de sanciones deportivas más duras. Es cierto que la mayoría de las veces son sanciones económicas, que podrían llegar a ser también de suspender la posibilidad de tramitar licencias federativas y, en casos extremos, bajar de categoría. Sin embargo, la deducción de puntos sería muy adecuada.

En Inglaterra, clubes como el Bury o el histórico Derby County han sufrido esos avatares por temas económicos, como ahora el Everton (o el Manchester City, que también está en el candelero) puede caer. El asunto está claro para mí y, para que la competición sea real, el control y, sobre todo, las sanciones, deben aplicarse.

Sanciones como la que le espera al Everton, con deducción de puntos, tendrían que estar en la mira de LaLiga, como algunos están pidiendo por asuntos de racismo, pero es más objetivo lo primero que lo segundo y ahí no se le está dando la suficiente importancia, cuando es un punto crucial.

No hablemos de la situación mundial, ya que, por desgracia, entre guerras anda el juego, y centrémonos en algo tan hermoso como la camaradería, para lo que recomiendo el libro (más bien una pequeña obra teatral, fácil de leer), de Juan Mayorga, ‘Amistad’, tragicomedia en un solo acto, que nos regaló, a Paco y a un servidor, nuestro compinche Luis hace unos días. Disfrútenlo, ya que «la amistad no es algo que se sepa, sino que se siente».