18 de diciembre de 2018
18.12.2018
18/12/2018

No hay motivos para renunciar al estilo

Lo único es pulir los errores en la salida de los mediocentros ante rivales como el Barcelona

18.12.2018 | 12:17
No hay motivos para renunciar al estilo

El Levante UD afrontó muy bien un partido en el que lo ocurrido en absoluto fue reflejo de la diferencia abismal en el marcador sino de la capacidad de definición que tuvo el Barça, prácticamente del cien por cien en la primera parte. Lo cierto es que los de Paco López arrancaron bastante mejor, con una posesión más efectiva y llegadas con peligro, en especial la del larguero de Boateng que podría haber sido un punto de inflexión, ya que con ventaja en el resultado el equipo seguramente se podría haber replegado un poco y el partido cambiar por completo. Durante 20-25 minutos, el Levante hizo un partido muy incómodo.


Messi y la diferencia

De Messi y de cómo marca diferencias está casi todo escrito, sobre todo cuando está tan fino como en las últimas semanas. A raíz del 0-2 tras una pérdida de Rochina, el argentino finiquitó el partido, definitivamente sentenciado tras volver de los vestuarios con el 0-3. Y es que a partir de ahí el Levante siguió peleando, pero consciente ya de que el marcador era imposible enderezarlo. Hasta que ocurrió eso el Barça no fue un equipo que jugara mejor ni que tuviera más oportunidades (de hecho, las estadísticas de los tiros a portería eran similares). Sí que fue, en cambio, un equipo que definió mejor, de ahí el resultado.

Errores individuales

A nivel individual los dos errores en la entrega que precipitaron los primeros goles castigaron al equipo de la misma manera que ya le ocurrió jornadas atrás antes del cambio de sistema. El Barça se encontró ahí con un futbolista como Messi que incluso cuando parece que no hace nada está siempre desmarcado o en una posición favorable. Esos errores, sin duda, hay que pulirlos, pero esto no significa para nada que haya que renunciar al estilo ofensivo y de salir jugando desde atrás. Lo que hay que intentar, aunque es fácil decirlo y más aún cuando el rival es el Barça, es que los mediocentros sepan en determinadas acciones jugar en largo, conducir el balón o cambiar a banda en vez de abusar de los pasillos interiores cuando no viene a cuento y correr el riesgo de que te corten el balón y eso sea prácticamente gol en contra si tienes delante a jugadores letales como Messi o a Luis Suárez. Y es que hay partidos en los que estos errores te pueden penalizar más y el del Barcelona fue uno de ellos.


Con la cabeza alta

Coincido con las explicaciones de Paco López respecto a que no puede coartar la libertad de los jugadores, pero eso no es óbice para reconocer que esos dos errores marcaron el partido. Con estos mismos medios en el centro del campo, y gracias a ellos, el Levante está entre los 10 primeros, así que no hay ninguna duda posible sobre el estilo. Las cosas hay que ponerlas en una balanza y en otros partidos esta manera de jugar de los centrocampistas ha sido sinónimo de triunfos. El equipo no puede renunciar a su sello de identidad por una derrota que para más inri no se decantó por juego sino por acierto. El Barça fue una auténtica bala con el balón después de esas perdidas y prácticamente esa fue la única posibilidad que tuvo para hacer daño. Ante estos equipos, y esa es la conclusión, hay que arriesgar menos en el pase. Pero, por lo demás, la cabeza alta.


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