05 de febrero de 2019
05.02.2019
Superdeporte
05/02/2019

Un Levante con Rochina y otro sin él

Su lesión condicionó el partido tanto por el devenir del juego como por la sustitución forzada

05.02.2019 | 12:05
Un Levante con Rochina y otro sin él

El Levante UD ha tenido esta temporada como signo de identidad la presión en los arranques de partido, un vendaval con el que ha arrasado a muchos de sus rivales pero que en los últimos partidos ha ido amainando, incluido el del Getafe del sábado. No hay duda de que mantener ese ritmo es dificilísimo y que a estas alturas es normal que pueda bajarse el pistón en algún tramo de la temporada, sobre todo teniendo en cuenta lo definido que está el once en todas las posiciones a excepción de la delantera. Arriba los cambios son seguidos y no ligados a lesiones o sanciones.

El mejor tramo

El Levante del arranque, por tanto, no fue al que estamos acostumbrados. De hecho, la primera mitad fue especialmente bronca, muy igualada, con apenas un tiro entre palos de los granotas y ninguno en contra. El Getafe, entre la Copa y las ausencias de bastantes de sus jugadores titulares, no rindió tampoco a su nivel, especialmente en llegadas arriba. Después del descanso, eso sí, el Levante estuvo mucho más reconocible. Sin llegar a generar oportunidades muy claras, durante ese tramo se sucedieron las llegadas y lo normal habría sido no sólo adelantarse en el marcador sino haber decantado el partido. A los puntos el Levante hubiese sido justo ganador, pero también es cierto que en el último tramo el Getafe fue levemente superior y llegó a inquietar.

El motor granota

Entre ese Levante de buen juego y el que después bajó el pistón la diferencia fue Rochina, cuya lesión no hay duda de que condicionó, y además mucho, tanto el devenir general del encuentro como su sustitución forzada por las circunstancias. El centrocampista estuvo muy participativo, queriendo siempre el balón, y aunque no destacó en nada en particular ni estuvo vistoso, sí que fue quien más se ofreció y el que tiró ofensivamente del carro, sobre todo en la segunda parte, en la que curiosamente con el viento en contra fue cuando el equipo mejor se encontró. Aunque no encajó goles, el Getafe acusó las ausencias en defensa, la línea donde más expeditivo es, y eso que a faltas prácticamente dobló a los granotas. El esfuerzo físico y mental de su partido de Copa del Rey contra el Valencia le pasó factura para como son los equipos de Bordalás esta vez mordió mucho menos. Pero el Levante, que también es cierto que se intentó proteger más, no consiguió aprovecharlo. Bardhi no está en este momento tan participativo como lo ha estado en otros, mientras que con sus clásicas cabalgadas y a pesar de que entró en juego menos, no hay duda de que Morales siempre dio sensación de peligro en ataque.

Igualdad bajo palos

Junto al estreno de Vezo en el centro de la defensa, la gran noticia fue el cambio bajo palos. La verdad es que tal y como el propio Paco López ha reconocido a lo largo de la temporada, el nivel en la portería está muy igualado y la competencia es real. Igual que en la Copa, Aitor estuvo muy correcto en todas sus intervenciones. Le exigieron poco, pero su sensación de seguridad y aplomo en las eliminatorias ante Lugo y Barça es la que probablemente haya empujado al míster a cambiar de portero, una decisión siempre difícil y poco habitual a lo largo de una temporada pero que no es la primera vez que ocurre en el Levante. De cara a próximas jornadas, eso sí, y con las bajas en la medular, la atención no va a estar en la portería.


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