01 de abril de 2019
01.04.2019
01/04/2019

Naufragio en pleno desierto

La suerte se alía con Mercedes y arruina la fiesta de Ferrari

01.04.2019 | 12:33

Injusticia. No hay otra palabra que describa la situación que dejó ayer al joven Charles Leclerc fuera del primer escalón del podio y le arrebató su primera victoria en Fórmula 1. «Lo siento», se lamentaba el monegasco en la radio antes de llegar a recta de meta y conseguir su primer podio para Ferrari. Podio que sabe a poco a la vista del dominio que había demostrado a lo largo de todo el fin de semana: pole, vuelta rápida y victoria era el botín para Charles, antes de que su motor empezara a perder caballos por falta de apoyo en la parte eléctrica. Solo cometió un fallo en la salida, del que supo recuperarse brillantemente.

A las preguntas de Martin Brundle, que le entrevistaba ya acababa la carrera, contestaba con serenidad: «Cosas que pasan. Tengo confianza en el equipo». Y esta es la fuerza de un tipo que seguía peleando y ganando carreras cuando corría en la Fórmula 2, a pesar de que la vida le ha dado golpetazos tan duros con su corta edad como perder a su padrino –Jules Bianchi– y a su padre. La primera victoria en la máxima especialidad se le ha escapado de las manos, pero todo apunta a que no tardará en llegar.

El toque de infortunio de Leclerc no esconde la diferencia de rendimiento con su compañero, el pluricampeón Vettel. Sebastian supo aprovechar inicialmente, en la salida, el patinaje excesivo de las ruedas del Ferrari de Charles, pero no solo sucumbió antes las fauces de Hamilton: cuando el inglés le adelantó, trompeó –como lo haría un novato– y se hundió en la clasificación.

Mercedes sale de Baréin más líder que de Australia. En el desierto Hamilton supo poner el cazo y recoger los 25 puntos que se le negaron a Leclerc. Bottas, que no estuvo tan fuerte con su compañero, se puso las pilas para escalar hasta la segunda plaza que le mantiene líder, gracias también a la vuelta rápida en Melbourne.

La próxima carrera en China, tercera de la temporada, celebrará el Gran Premio número mil de la historia de la F1, una ocasión de oro para que Charles Leclerc vuelva a demostrar el gran piloto que es.


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