Las finales siempre son citas especiales. UD Alzira y Elche CF se enfrentaban en un partido histórico. Nunca antes habían tenido tan cerca la oportunidad de levantar un título en Els Arcs. Solo los alzireños se acercaron en 1985 -segunda edición del torneo-, cuando cosecharon un cuarto puesto.

El partido empezaba con épica. Nada más saltar al césped, un aguacero comenzó a caer con fuerza sobre el campo, haciendo presagiar que este sería uno de esos partidos aguerridos propios de tiempos pasados. Así fue. Dureza y nobleza por partes iguales en cada balón dividido, en unos primeros minutos de tanteo e igualdad. La lluvia cesó; sin embargo, la lucha continuó en todo lo alto. Ambos equipos siguieron muy ordenados, conscientes de la dimensión de lo que se estaban jugando.

Pasados los 10 primeros minutos el Elche CF comenzaba a acercarse al gol. Ambas defensas estaban bien plantadas sobre el verde. El Alzira era mucho más vertical y después de estas tímidas ocasiones era quien tenía la alternativa de crear peligro aprovechando la verticalidad de sus atacantes. Se lo merecían más los de la Ribera, que desencadenaban, con sus ocasiones, un sonoro murmullo en las gradas, con mayor presencia de aficionados alzireños. Por parte del Elche estaba Fita contra el mundo.

El orden del partido comenzó a romperse en la recta final del primer tiempo. Una mala cesión del blaugrana Álex Tormo a su portero desencadenó en una ocasión muy clara para el Elche. Chover sacó el esférico como pudo y Pipa no atinó a rematar el rechace. La UD Alzira no se quedó atrás y tras este susto reaccionó de inmediato. Fita, con un disparo muy potente y con efecto desde 30 metros a punto estuvo de hacer el primero. También rozó el tanto Miguel Moreno. Arreón blaugrana que puso picante a los últimos minutos antes del descanso. 

A pesar de que el primer intento fue ilicitano, el Alzira intentó pisar el acelerador. Un minuto después Shariff conectaba un testarazo que Montoya lograba atajar.  

Pasada la hora de partido llegó el primer gol en el minuto 64. Avelino Sánchez enlazó un buen cabezazo tras un preciso centro. El Elche se adelantaba en el electrónico y le tocaba defenderse con uñas y dientes tarea que se le complicó por las dos expulsiones que sufrió: Avelino y Dídac. Le tocó sufrir, pero acabó conservando la renta.