06 de junio de 2015
06.06.2015
MERCADO

Fue Casillas quien se ofreció al Valencia

El club de Mestalla lo descartó porque es una operación muy cara y no está en su mejor momento

06.06.2015 | 00:43

Dos semanas hace justo desde que se lesionó Diego Alves, y por lo tanto, dos semanas desde que el Valencia busca portero. Y en estas dos semanas infinidad de guardametas han sido relacionados con el club de Mestalla de una manera u otra. Básicamente porque el Valencia se ha visto obligado a acelerar en la búsqueda de un portero de garantías para la temporada que viene ya que el brasileño Alves estará entre seis y ocho meses lesionado, lo que ha obligado a llamar a muchas puertas para hacer en poco tiempo lo que en otras condiciones se habría hecho durante toda la temporada; confeccionar una lista de porteros.

Aunque los técnicos del club tienen controlados a varios guardametas después de ver fútbol durante la temporada, lo cierto es que han tenido que acelerar obligados por las circustancias. Pues bien, de todos los porteros que han sido relacionados con el Valencia desde que se lesionó Diego Alves, uno ha provocado más ruido mediático que el resto, y ese es sin duda el jugador del Real Madrid, Iker Casillas. . Por partes.

Casillas descarta al Valencia

El pasado martes salió la información de que el Valencia, en esa búsqueda de porteros tras la gravísima lesión de Alves, había mostrado interés en el guardameta titular del Real Madrid Iker Casillas, pero que éste descartó la posibilidad de jugar de blanquinegro porque «en España solo quiere jugar en el Real Madrid». Es fácil imaginar el recorrido mediático de la noticia y sobre todo el titular: «Casillas le dice NO al Valencia». Lo cierto es que Casillas está en un momento delicado en el club del Bernabéu y su futuro allí es una incógnita. El Real Madrid quiere fichar a David De Gea, portero del Manchester United, y ha hecho una oferta formal y oficial por él, que de momento ha sido rechazada. El problema actual entre el Real Madrid y Casillas es en estos momentos económico, es decir, el club no cuenta con él pero tiene dos temporadas más de contrato a razón de 15 millones de euros brutos cada temporada. En esa especie de partida de ajedrez, nadie quiere mover ficha primero porque ese movimiento le puede costar dinero, es decir, si Casillas dice que se quiere ir el club le deja marchar sin pagarle, y si el club dice que no lo quiere el jugador acepta marcharse pero que le paguen lo que tiene firmado „30 millones de euros„ y se busca otro equipo.
Por ello el Director General del Real Madrid, José Ángel Sánchez, se reunió con Casillas para decirle que si no tiene equipo cuentan con él pero que van a fichar a un portero titular, que es una manera de decirle ´no vas a jugar y búscate equipo si no quieres estar una temporada en el banquillo´. Casillas está dispuesto a buscarse equipo si el Madrid le paga lo que tiene firmado, pero el Madrid dice que si tiene algún equipo que lo quiere, le deja marchar con la carta de libertad, y se ahorra los 30 millones. De por medio, el futbolista, para no ser tachado de pesetero porque reclama lo que tiene firmado por contrato, filtra a su entorno que por madridismo y «porque no quiere jugar en otro equipo de la Liga española» ha dicho que no a la oferta del Valencia...

Operación muy cara

La realidad es bien distinta; alguien del entorno de Iker Casillas llamó al Valencia alertado por la lesión de Diego Alves y pensando en la posibilidad de que el club de Mestalla, ahora en manos del magnate Peter Lim, pudiera hacer frente no a toda la ficha de Casillas, „algo imposible por el control financiero„ pero sí a una cifra que pudiera satisfacer al guardameta al tiempo que le permitiera no tener que cambiar excesivamente de vida ni marchar al extranjero. La respuesta del Valencia fue negativa, es decir, fue el club de Mestalla quien descartó la posibilidad de fichar al portero del Real Madrid. Primero porque sería una operación muy cara y segundo porque se trata de un portero que está en su mejor momento, y la prueba es que el Real Madrid quiere deshacerse de él... aunque no lo diga.

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