La final de la Minicopa Endesa disputada este domingo en el Olímpic de Badalona pasará a la historia, no por la victoria del Madrid ante el Barça infantil (84-74) sinó por la descomunal actuación de un joven jugador de 13 años y 2,11, el malinense Mahamadou Landoure.

Una actuación colosal de 56 puntos, 33 rebotes (17 de ataque), además de cinco tapones, con 14 faltas recibidas, acabó con las opciones del Barça, incapaz de defender al ‘gigante’ del Madrid, que hizo lo que quiso.

Y lo peor de todo, es que no era un jugador desconocido para el Barça. De hecho, Landoure fue el invitado azulgrana en la edición del pasado año en Granada, aunque el chaval no destacó como lo hizo este domingo en el Olímpic.

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La secretaría deportiva del Barça consideró que no era un jugador interesante, por lo que este año se pasó a las filas madridistas donde realizó la exhibición más bestia que jamás se ha visto en el torneo copero.

Nacido en Djanné, al nolste de Mali, empezó allí a jugar a baloncesto donde destacó muy pronto. Con un agente de por medio, lo llevó a la Spanish Basket Academy de Villaviciosa de Odón y el Barça decidió invitarle a la Minicopa. No convenció.

Viajó a Madrid donde se lo quedaron con los ojos cerrados, para darle al cuadro blanco la novena Minicopa de las 10 últimas y un proyecto de jugador, que tiene toda la pinta de llegar lejos. Quizá más lejos incluso de la ACB, con la mira en la NBA