La Ruelta de la Suerte depende en gran medida de eso, de la suerte, pero eso puede quedar en nada si a la hora de responder, no metes la pata. Tienes que tener conocimientos que demostrar y, además, tienes que saber hacerlo sin arriesgar demasiado. Pues hoy en La Ruleta de la Suerte hay una concursante que han dejado con la boca abierta al público. ¿La razón? Se quejó porque no le habían dado mucho espacio ni oportunidad para jugar. "Lo que pasa es que eras muy mala", le decían los espectadores a través de redes sociales.

La Ruleta de la Suerte lleva más de una década en Antena 3 entreteniendo a los espectadores antes de la hora de la comida. Son muchos los concursantes que han acudido al programa presentado por Jorge Fernández para tratar de resolver todos los paneles, acumular la mayor cantidad de premios posibles y triunfar con el gran panel final.

Sin embargo, muchas veces los nervios y la insistencia del presentador hacia los concursantes han conseguido que la alegría se convierta en drama con tan solo unos segundos de diferencia. María había ido con muy buen pie durante gran parte del concurso pero, un desliz en el último momento, le hizo perder una buena cantidad de su marcador. La concursante no se dio cuenta y pronunció demasiado rápido una de las palabras que estaban ya resueltas en el panel.

Al principio, la joven se mostraba reticente a resolver el panel y jugarse esos 1.000 euros y conseguir el bote de más de 2.000 euros, que le otorgaría un premio de casi 3.000. Sin embargo, el presentador le preguntó que "qué le diría su madre". "Qué resuelva", aseguró María hecha una mar de nervios y dudas. A falta de una "d", la solución final del panel era "Vieiras al horno con tartar de aguacate". El problema fue que María dijo "vieras", sin la letra "i", por lo Jorge no le pudo dar por válido el panel y terminó perdiéndolo todo. "Ay dios. Es que a mí esto es lo que más rabia me puede dar. Porque teniendo mil euros con el panel ya hecho. No te la puedo dar por buena".

La concursante, consciente de su error, mantuvo la serenidad y se tuvo que consolar con un "no pasa nada", pese al haber perdido 1.000 euros asegurados.