En España, se calcula que tomamos de media unos cuatro cafés diarios, una costumbre que podría no ser tan nociva como pensamos, a juzgar por unos estudios recientes que indicarían lo contrario. Y es que siempre se ha asociado el consumo de café como un hábito poco saludable, y se desaconsejaba en muchos casos por considerarse incompatible con una dieta sana y equilibrada. Contradictoriamente, es un de las bebidas más consumidas en todo el mundo, en mayor o menor medida, solo superada por el té.

La infusión de café contiene una gran cantidad de antioxidantes y otras sustancias con propiedades antiinflamatorios, por lo que su consumo se puede asociar con una prevención de la mortalidad por diferentes causas. Dicho de otra forma: beber café alarga la vida. Esto ya se concluyó hace tiempo, pero los estudios sobre el café han proseguido, y recientemente se ha descubierto que también puede tener un impacto muy positivo sobre la salud digestiva.

Tal y como publica la revista Nutrients, el café tiene una serie de efectos estimulantes, que todos conocemos que sirven para mucho más que para despejarnos por las mañanas o en los momentos de modorra. Este efecto también es capaz de reforzar algunos procesos digestivos y podría tener un efecto protector contra algunas dolencias comunes como enfermedades hepáticas o cálculos biliares.

En el proceso digestivo es capaz de estimular los jugos gástricos y las secreciones biliares y pancreáticas, todos ellos imprescindibles para la digestión de los alimentos. Por lo tanto, una taza de café después de las comidas puede ser un gran aliado para una mejor digestión. Este estudio sobre el café, ha hallado que esta bebida es capaz de estimular una hormona digestiva llamada gastrina, además de la producción de ácido clorhídrico, que está presente en los jugos gástricos y que se encarga de deshacer los alimentos en el estómago y transformarlos en una fina papilla.

Pero el café aún tiene más beneficios para la digestión, ya que su consumo podría estar vinculado a algunos cambios en la microbiota intestinal. Según la revisión de estos estudios, parece ser que beber café induce cambios significativos como un aumento del número de bifidobacterias que se hallan en el tacto gastrointestinal. Las mismas que nos venden en un yogur enriquecido.

Otro de los efectos del café sobre el aparato digestivo, es que induce a una mayor motilidad del colon, el proceso que hace que los alimentos se muevan por el tracto digestivo y se desplacen hasta el final de su recorrido. La conclusión que se ha extraído es que puede estar relacionado con un menor riesgo de estreñimiento crónico, y se considera que puede ser tan estimulante como los cereales con fibra. El café normal cumple con esta función laxante en mayor media que el descafeinado, en concreto un 23% más.